Una inversión millonaria en tiempos de crisisEspectáculos 

Una inversión millonaria en tiempos de crisis

por Gustavo Mendez

De época. Gonzalo Heredia, Eugenia Suárez y Andrea Frigerio posan en el burdel creado para la ficción de El Trece. Foto: cedoc

Un viaje al pasado de la década del 30 es lo que sucede al entrar al mundo creado en los Estudios Baires. Faroles por doquier, un conventillo, un burdel, casonas de ricos, habitaciones precarias de alquiler, un bar, calle de adoquines y un viejo Ford A. La inversión de Adrián Suar para Argentina: tierra de amor y venganza que sale mañana a las 22 y compite directo con la turca “Mi vida eres tú es realmente millonaria (ronda los US$ 60 mil por episodio mientras que una tira en horario nocturno, tipo Campanas en la noche, llega a costar US$ 40 mil). Sin contar que en escasas ocasiones se han montado escenografías y confeccionado vestuarios de semejantes estándares en una ficción  nacional.

En la Unidad 1, espacio en el que habitan decorados de interiores, Andrea Frigerio termina su escena y aparece con bucles, un vestido escotado de la época en tonos violáceos, y sus labios pintados resaltados por un rojo carmesí. Frigerio, “está en su casa”, frente a la barra del burdel que regentea su Madeimoselle Ivonne. A unos metros, del otro lado de la pared del bar, continúa la jornada. Se oye una extraña voz de Eugenia “China” Suárez. Su Raquel es una inmigrante polaca obligada a prostituirse.

En el otro extremo del predio, se encuentra la Unidad 2, en la que retratan escenas de exteriores: el barrio, las fachadas del burdel, del bar y del conventillo, los autos y vendedores ambulantes. Allí, Gonzalo Heredia, en versión de Aldo Moretti, con camisa blanca con tiradores, pantalón gris y zapatos marrones, piensa con la pandilla cómo liberar a su amada, Raquel. “Corten, todos a comer”, grita el director Sebastián Pivotto, y el trío de intérpretes, ya devueltos al 2019, dialogan en exclusiva con PERFIL.

—¿Qué se va a contar en esta nueva ficción?

GONZALO HEREDIA: El puntapié inicial y el foco es la inmigración. Se cuenta una Europa del año 37, 38, una Guerra Civil española, personas escapando de la hambruna, y una Buenos Aires recibiendo a esa gente, y también, como siempre, se habla del amor. El primer episodio lo grabamos en un barco en Zárate donde se recreó el puerto de Barcelona, el puerto de Buenos Aires se hizo en La Boca, y las escenas dentro del barco en otra parte de Zárate. Que tengamos compañeros de España (Albert Baró y Diego Domingues) y de Italia (Ruggero Pasquarelli), le da verosimilitud a la historia.   

—¿Hay nervios previo al estreno pensando en la respuesta del público?

EUGENIA SUAREZ: Sí. Estoy re-nerviosa. Es una lotería, sabemos que la tele no deja de ser un negocio, pero estoy feliz, creo que no puede fallar, el producto es muy bueno. Miro lo que hay en tele y pienso qué orgullo y qué honor que me hallan convocado. Si fuera actriz y no estuviera, diría: “la puta madre cómo no me llamaron, quiero estar”.  

—¿Qué pensás de las madamas y prostitución de antes con la actualidad?

ANDREA FRIGERIO: Estudié y aprendí un montón sobre la trata de blanca desde 1890 en adelante. La prostitución estaba permitida en esa época, había reglamento en los burdeles, las madamas eran necesarias por reglamento. El burdel que verán es muy top. Hoy es ilegal, pero hay burdeles llamados whiskerías, andá a Tucumán y fijate la cantidad de whiskerías que hay, y la connivencia con la policía y ciertos sectores políticos no es nada absurdo. Si hubiera voluntad política de que no existieran no existirían.

ES: Pienso que es todo muy actual. Estamos contando cosas de los años 30 y decís cómo puede ser que esto siga pasando. La prostitución, la violencia, la de-sigualdad de género, y falta poco para que se cumpla un siglo.

—China, ¿tenés escenas muy fuertes?

ES: Sí, muy fuertes.

AF: Yo le pego un montón, pobre, mi personaje es muy violento. En una escena de hoy la tiré y arrastré por el piso que hacemos tipo coreografía.

ES: Me fajan todo el tiempo. La escena es desgarradora, le pasan todas, que está sufriendo. Yo soy de descontracturar todo, le saco peso, trato de pensar que es una escena más.

—¿Ya grabaste escenas de sexo con Gonzalo o con algún cliente del burdel?

ES: Todavía no. Viene zafando. La meten en el burdel, pero está sin trabajar como prostituta, la ayuda mucho que Trauman, el personaje de Fernán Mirás y dueño del burdel, está enamorado de ella, entonces empieza a manipularlo para sobrevivir.  

INMIGRANTES. La “China” Suárez tiene ascendencia japonesa (su instagram es @sangrejaponesa) proveniente de su abuela, y se pone el traje de inmigrante cuando viaja a Santiago de Chile, tierra de su amado Benjamín Vicuña. “Voy de invitada, soy muy argentina, es diferente el tipo de lenguaje, las costumbres… Y Benjamín acá se sigue sintiendo un invitado, pero obvio, que por sus hijos tiene la mitad de su corazón acá”, dice la actriz de 26 años.

Heredia encontró parte de sus ancestros en Medio Oriente. “Mi abuela paterna es árabe, creo que es de Edén, y tengo rasgos árabes, cejas anchas, pelo tupido, boca y labios carnosos”, cuenta el actor, padre de Eloy y Alfonsina, fruto de su vínculo con la actriz Brenda Gandini. “Con Brenda fantaseamos ser inmigrantes, y está difícil, Eloy tiene 7 años, empieza a tener amiguitos, sus raíces… Viviríamos en una campiña francesa, en Girona o en Uruguay, nos fascinan”.

Frigerio enumera su mix de sangre europea: “Tengo una abuela española, otra italiana, otra francesa y otra inglesa, y mis viejos nacieron en Argentina, todos están de paseo por arriba, pero imagino que deben estar contentos de lo que vamos a contar”.    

—Hay una sola ficción local, Campanas en la noche, siguen emitiendo latas extranjeras, van a competir contra Mi vida eres tú, con los ex Onur y Sherazade, y hay colegas suyos que manifiestan su preocupación por falta de trabajo, ¿cómo analizan este momento?

AF: La televisión está en crisis, pero creo que hay una puerta enorme que se está abriendo en las plataformas, es una luz y de a poquito hay demanda actoral, no en la televisión abierta, pero sí en las plataformas.

GONZALO HEREDIA: Creo que las latas son modas. Me parece que pasa por un tema de no conocimiento de los propios actores, hoy se buscan actores que no son conocidos, y que tal vez en su primer trabajo el espectador se come ese personaje.

—Pero los productores de televisión abierta apuestan siempre a las mismas caras…

GH: Sí, por eso. Acá hay actores españoles, italianos, y eso nos puede jugar a favor que no sean tan conocidos. Creo que la gente se cansa de verme, pienso eso de verdad, y eso atenta en contra de mi trabajo. Para mí existe el hastío de la gente con los actores y actrices.

Destetar a Magnolia, los libros de Heredia y los tics de Frigerio

Pol-Ka posee una tercera unidad estática instalada en el Colegio Militar de El Palomar donde recrean un hospital público, un hipódromo, una iglesia, y un cine. Además, grabaron en locaciones de Pilar, San Antonio de Areco, Jáuregui, y un hotel frente a la Basílica de Luján. “Es muy importante el contexto, el vestuario, el maquillaje y el peinado, ayuda muchísimo a la hora de armar un personaje, no es lo mismo si hacés uno actual, sin características destacables, porque en algún punto sos vos. Acá le agregué tics y gestos, que se acomode todo el tiempo los pechos, quieren que estén bien arriba, está pendiente del maquillaje, y me perfumo muchísimo por más que no lo huela el televidente”, revela Andrea Frigerio. Eugenia Suárez, agrega: “Tomé clases de polaco, le doy mi postura y tal vez mi parte más aniñada porque soy re-aniñada en mi vida, pero a la vez avasallante y el director me pide que sea más sumisa y realmente me cuesta porque es algo que carezco”.

Gonzalo Heredia cuenta que Adrián Suar le dio tres opciones de personajes y él eligió a Aldo Moretti. “Hice casi toda mi carrera en Pol-Ka, estoy muy agradecido a Adrián por confiar en mí”, dice el actor de 36 años. “No miro series ni televisión –cuenta–. Leo mucho literatura para el programa de radio (Notas al pie) que hacemos con Ana Correa los viernes en Radio con vos. El último libro que leí fue El protector de Henry James.  

La “China” jura que con Benjamín Vicuña, su pareja y también protagonista de ATAV, no se cruzan en el predio. “Hicimos Sitiados y Los padecientes, nos llevamos súper trabajando juntos”, afirma Suárez, y quien trabaja menos horas que Vicuña. “Es por nuestra hija Magnolia (1). De a poco la voy destetando, pero vivo a cinco minutos del estudio y eso fue un plus para aceptar, me da tranquilidad de que si lloraba o me necesitaba yo me puedo ir y volver. Y ella está chocha, el rollo es más mío. Muchas veces tuve baches, y me fui hasta casa, le di la teta, jugué, se durmió y volví al estudio”.


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