Crítica de “La guarida del lobo”: Un thriller congeladoEspectáculos 

Crítica de “La guarida del lobo”: Un thriller congelado

Es como un western, pero rodado en el nevado sur patagónico. Es una película con pocos personajes, dos o tres centrales, una fotografía impecable, una factura técnica encomiable y una trama que, como en los buenos filmes del género creado por Hollywood, tiene protagonistas sencillos que irán mostrando sus complejidades. Ah, y su vuelta de tuerca.

Toco (el marplatense José Luis Gioia, que desde El secreto de sus ojos en el cine se ha alejado de la comicidad) encuentra herido en una caminata que hace con su trineo y sus perros a Vicente (Gastón Pauls, tal vez en el mejor papel que ha interpretado en cine desde Nueve reinas y Felicidades, ambas hace 19 años). Se ha lastimado una pierna, y el lugareño, que vive alejado de todo en su cabaña, le da albergue hasta que se reponga.

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Vicente y Toco parecen muy distintos. Uno viene de la ciudad, iba rumbo a Chile y cree que con dinero puede ayudar a quien lo socorrió, pero éste es más bueno que el pan y que Lassie juntos. Le dice que auxiliar es lo que se debe hacer en esas circunstancias, que lo que ha hecho con él es simplemente una gauchada, pero también que, ya que permanecerá allí, debe asistir en las tareas del lugar. Como limpiar la caquita de los canes.

La alteración en la tranquila relación que llevaban la trae un personaje cortado con un solo perfil (Víctor Laplace), que quiere como sea que Sigfrido (como se llama Toco) le venda sus 10.000 hectáreas. Le ofrece un millón de dólares.

El conflicto no tarda en desatarse, y por más que Vicente lea a Mishima y diga seguir la moral de que se prefiere la muerte ante el deshonor, algo parece esconder.

En La guarida del lobo prima la sensación, saludable por cierto, de que algo está por rebelarse. O por estallar. No de la mano del malvado, sino de los dos protagonistas. Toco es el hombre natural, que no quiere contaminarse con el exterior. Viudo, nunca va a vender sus propiedades. Jamás. “¿Qué me van a hacer? ¿Me van a matar? Yo soy un hueso duro de roer”, clarifica. “¿Usted se cree que yo no vivo mi vida? Acá tengo todo lo que quiero”, que son los perros y su trineo. Es un personaje, si se quiere, como el de Ricardo Darín en Nieve negra.

La belleza del paisaje de Tierra del Fuego, la ya elogiada fotografía de Mariano Cúneo, tanto sea en exteriores como en el interior de la cabaña o el canil, todo aporta a este buen thriller, que tal vez se vaya de mambo en los minutos finales.

“La guarida del lobo”

Buena

Thriller. Argentina, 2018. 93’, SAM 13 R. De: Alex Tossenberger. Con: Gastón Pauls, José Luis Gioia. Salas: Gaumont, Hoyts Abasto, Village Pilar.

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