Mario Videla y la Academia Bach: cuatro décadas consagradas a la música de un genioEspectáculos 

Mario Videla y la Academia Bach: cuatro décadas consagradas a la música de un genio

Llevamos ya 90 cantatas estrenadas y este año iremos por una nueva presentación. Uno mismo se sorprende de la continuidad que ha tenido la Academia Bach”, dice su fundador y director, el organista Mario Videla, cuando se le señala el milagro de perdurabilidad de esta institución sostenida con fondos privados desde 1980. “Es notable, pero nunca lo interrumpimos”.

Contenida dentro del paraguas que fue Festivales Musicales de Buenos Aires -que dejó de funcionar en el 2014-, la Academia presentó al público argentino más de 90 cantantas de Bach.

Newsletters Clarín

En primera fila del rock | Te acercamos historias de artistas y canciones que tenés que conocer.

Todos los jueves.

Recibir newsletter

Este sábado a las 18, en su sede habitual de la Iglesia Metodista Central (Rivadavia 4050), la Academia Bach inicia su ciclo, que lleva por título Bach-Vivaldi y el Gusto Italiano.

Por otra parte, durante el mes de abril, la Academia hará un ciclo de Cantatas para meditar: en el Santuario Jesús Sacramentado; el 14, en la Basílica de San Antonio de Padua; y el 28, en la Parroquia San Benito Abad.

-¿Cómo se fundó la Academia Bach?

-Fue a propósito de la llegada del director Helmuth Rilling a Buenos Aires. Él se sorprendió de la cantidad de amantes de la música de Bach que había en este país situado en los confines del mundo. Tuvimos ocasión de explicarle que había una tradición muy fuerte, que incluían ni más ni menos que diez años de Festival Bach a cargo de Karl Richter. Incluso antes de ese festival, los grandes directores que vinieron a la Argentina ya hacían las pasiones o la Misa en si menor, en el Colón. Nuestra historia con Bach era larga y frondosa.

-Estaba el Coro Bach entre las instituciones dedicadas al compositor.

-Claro, el Coro Bach fue parte de la fundación de Festivales porque la asociación se fundó como un Festival Bach de artistas argentinos, en 1976. A medida que pasaron las ediciones se fue ampliado la paleta de compositores. Poco tiempo después teníamos festivales dedicados a Haendel, la familia Bach. En algún momento hicimos Mozart y con él se abrió un universo musical, entre Beethoven y Brahms. En el año ’79 propuse hacer Purcell Britten. Fue una época de gran crecimiento. En esos años empezaban a florecer los grandes conjuntos de música antigua europeos.

-Hasta ese momento, ustedes presentaban la música con instrumentos modernos, ¿no?

-Sí, no veíamos ninguna posibilidad de hacerlo de otro modo. 

-¿Por qué cerró Festivales?

-Porque las empresas privadas tenían serias dificultades para hacer aportes. Sobrevivimos desde la crisis del 2001 hasta el 2012 con gran altura, pero ya se hacía insostenible seguir sin rebajar la oferta. Decidí que lo mejor era cerrar. Sin aportes privados se hacía imposible seguir. Pero lo bueno es que pudimos crear, a partir del 2014, la personería jurídica para hacer la Asociación Civil J.S. Bach, cuyo nombre artístico es Academia Bach. 

-Que también amplió su repertorio a músicos contemporáneos de Bach.

-Y también a sus antecesores de Bach, no solo Buxtehude, también Schutz y muchos otros. Porque Bach no estaba aislado, conocía muy bien su entorno. ¿Sabías que Telemann y Bach eran compadres? Telemann fue padrino de Carl Philipp Emanuel, el segundo hijo de Johann Sebastian.

-¿Qué relación hay entre Bach y Vivaldi?

-Aparentemente ninguna, pero Bach transcribió al teclado y al órgano varios conciertos que Vivaldi concibió para el violín. Bach también tenía en alta estima a Frescobaldi, un músico que los organistas conocemos muy bien, pero que está poco difundido. Bach recibió una edición de la obra de Frescobaldi, la estudió y la copió de puño y letra.

-¿Cómo conoció la música de Vivaldi?

-El duque que lo contrató en Weimar tenía un sobrino compositor que viajaba mucho y compraba ediciones de diferentes sitios. Así llegó a manos de Bach parte de la obra de Vivaldi.

Articulos relacionados