Fracasó el remate del “elefante blanco” de Avellaneda por falta de oferentesEconomía 

Fracasó el remate del “elefante blanco” de Avellaneda por falta de oferentes

El remate del complejo de torres Estrella del Sur, también conocido como el “Elefante Blanco” de Avellaneda, fracasó ayer por ausencia de interesados, por lo que se fijará una nueva fecha para otra subasta. Así lo explicó hoy a Télam el juez Hernán Papa, al señalar que “no hubo ningún tipo de postor, no hubo ningún interesado”.

El edificio ubicado sobre la avenida Hipólito Yrigoyen al 800 fue ofrecido con una base de 20 millones de dólares luego de años con la obra paralizada y, si bien la posible finalización está latente, los propietarios adherentes a un fideicomiso afirman haber sido estafados. Aseguran que recibirán en pesos un 60% de lo que invirtieron, ya que las cifras ya están estipuladas por una sindicatura ordenada por el Juzgado Nacional en lo Comercial 12, que decretó en 2017 la liquidación del fideicomiso. .

“El remate se llevó conforme a los procedimientos de ley y ahora lo que hay que hacer es buscar una nueva fecha para hacer lo que se denomina una base retasada”, indicó el juez nacional en lo Comercial 12.

Un grupo de propietarios adherentes se congregó en la puerta de la Oficina de Subastas judiciales para presenciar el remate pero no pudo ingresar porque el juez dispuso que se tenían que anotar 12 horas antes de su inicio, lo que despertó el enojo de los vecinos que increparon al magistrado a la salida.

“La esperanza era que se pudiera parar este remate. Como damnificada solicité que se nos devuelva la totalidad del dinero que hemos pagado año a año”, comentó a Télam Alicia, una de las propietarias adherentes, quien agregó que la venta de las torres ubicadas en avenida Hipólito Yrigoyen al 800 “fue una trampa pactada”.

Carolina, propietaria adherente que pagó 118 cuotas de 120, aseguró que “es negativo que haya fracasado la subasta pero era algo que habíamos pensado entre los damnificados, suponíamos que esto iba a pasar”.

El edificio comenzó como un emprendimiento que involucraba a Bapro Mandatos y Negocios, Círculo Inmobiliario Emprendimientos y Bainter, que tenían la tarea de organizar el fideicomiso, construir y vender las unidades, junto con adherentes que abonaron una suma mensual por la posesión. Se esperaba la construcción al costo de un edificio de 104.000 metros cuadrados, que incluiría cuatro torres, dos piletas, gimnasio, sauna y guardería.

Las obras se iniciaron en enero de 2010 pero dos años y medio después comenzó a notarse el desfasaje entre el ritmo de actualización de las cuotas y la inflación, que no permitiría cumplir con los plazos e incrementaría el monto de los pagos mensuales, por lo que 287 beneficiarios abandonaron el proyecto.

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