Martín Fierro 2019: todo lo que no se vio de la ceremoniaEspectáculos 

Martín Fierro 2019: todo lo que no se vio de la ceremonia

Muchos curiosos se acercaron al Hotel Hilton en Puerto Madero para ver de cerca a los famosos: en todos los accesos del hotel hubo gente apostada para llevarse una imagen cercana de las caras conocidas de la televisión.

Pero las expectativas no se vieron colmadas, porque la mayoría llegó en autos con vidrios polarizados y obligó a que la multitud tuviera que emplear sus dotes adivinatorias para saber quién iba a bordo de cada vehículo.

Leticia Brédice y Marley, en la previa de los Martín Fierro 2019.

Newsletters Clarín

Lo más leído del día | Enterate de que se habló hoy para no quedarte afuera del mundo

De lunes a viernes por la tarde.

Recibir newsletter

El que no tuvo ningún problema en mostrarse fue el periodista Cacho Rubio, uno de los emblemáticos miembros de APTRA, que apareció asomado por el techo de una gran limusina. También se vio a los que dejaron el auto y se acercaron al hotel a pie, como Mauro Szeta, Marcela Baños o Pachu Peña.

Uno de los más llamativos fue Piñón Fijo, que llegó con su colorido atuendo amarillo, rojo y azul de payaso, y no se privó de hacer los pasos del Chu Chu Ua.

Mientras en la alfombra roja se observaba la tendencia predominante de vestidos oscuros con transparencias en la parte superior, en el salón se ultimaban los preparativos. Y ahí estaba Marley, el conductor de la noche, probando el sonido. “Cuadragésima, cuadragésima”, repetía para no trabarse al decir, durante la ceremonia, que se trataba de la 49na edición.

Durante la prueba de sonido, Marley repetía la palabra “cuadragésima”.

A los que iban llegando al salón los recibían con un aperitivo nacional de autor, el Gaucho Spritz, compuesto por esa bebida, pomelo y un ingrediente bien argentino: almíbar de yerba mate.

Pero a menos de diez minutos de que empezara la entrega, todavía faltaba que se ubicara la mayoría de los invitados, que hacían caso omiso a los desesperados pedidos de la organización de que tomaran asiento. Entre los más obedientes estuvieron Teté Coustarot y Pablo Codevilla, de los primeros en sentarse.

Mientras, Marcelo Tinelli y Guillermina Valdés charlaban largo y tendido con Leticia Brédice. La actriz nominada de El lobista fue una de las que más se hizo notar, hablando con todo el mundo. Otra de las grandes estrellas de la noche, Susana Giménez, entró al salón al mismo tiempo que estaba empezando la ceremonia.

También estuvieron los que llegaron tarde, como Carla Peterson, que antes de sentarse pasó por la mesa de Susana para saludarla.

Mirá también

Una vez comenzada la entrega, se repitió un clásico: los comensales charlaban entre sí y prestaban escasa atención a los discursos de los ganadores. Salvo cuando habló Marcelo Tinelli, homenajeado por los 30 años de ShowMatch: casi todos se acercaron al conductor para escuchar su agradecimiento.

La mesa más festiva fue la de 100 días para enamorarse: la mesa del papel picado. Tiran papelitos cuando leen sus nominaciones y cuando obtienen un premio.

Articulos relacionados