Selección argentina: la unión del grupo es el mejor antídoto contra las incomodidadesDeportes 

Selección argentina: la unión del grupo es el mejor antídoto contra las incomodidades

Había una vez un viejo pastor que, ya viendo cercana su muerte, reunió a todos sus hijos, cerca de 30, y les pidió que cada uno trajera un junco. Primero les ordenó que los juntarán y que trataran de quebrarlos en su conjunto. Fue imposible. Luego, les dijo que cada uno rompiera uno con sus manos. Con facilidad, uno por uno fueron partiendo sus juncos. Esta fábula de  Esopo trascendió las generaciones y fue contada a lo largo de los siglos de muchas maneras. Algunos autores cambiaron al pastor por un viejo rey y a los juncos por flechas. Lo que no se modificó es la moraleja que dio origen a una frase inmortal: La unión hace la fuerza, que fue adoptada como lema y en el escudo de  países tan distintos como Holanda, Georgia, Holanda o Bolivia.

Lionel Scaloni está lejos de ser un viejo rey, pero bien podría compararse con un pastor que trata de mantener unido a su rebaño. El joven entrenador de la Selección Nacional recogió este proverbio ancestral para usarlo de bandera en este ciclo naciente. No sabe si seguirá en su cargo después de esta Copa América de Brasil, pero quiere dejar su marca. Y entiende que, ya sin la generación anterior completa, hoy representada por Lionel Messi, Sergio Agüero, Angel Di María y Nicolás Otamendi, la clave del éxito para forjar lo que viene es la unidad del nuevo grupo. Esto comenzó en su interinato el año pasado y se intensifica en la antesala del gran desafío.

Messi, en la puerta del hotel de Argentina. (Foto: Juano Tesone, enviado especial)

Al llegar aquí, a la húmeda Salvador de Bahía, la delegación se encontró con un hotel que no está cerca de ser el búnker que la Argentina tuvo en Bronnitsy en el Mundial de Rusia. Y tampoco en La Serena, en la Copa América de Chile, o en los hoteles cinco estrellas de Estados Unidos, en la Copa América Centenario. El Novotel Salvador Hangar fue el elegido dentro de las opciones que la Conmebol le brindó a la Argentina para esta sede antes del debut.

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Y, si bien cumple con todos los requisitos y es un muy buen hotel, presenta algunas cuestiones de comodidad que no son las ideales para un plantel numeroso: habitaciones más pequeñas (camas de una plaza y muy juntas), el gimnasio es insuficiente (apenas dos cintas, dos bicis y un par de aparatos para abdominales) y no tiene un salón para dispersión y ocio, indispensable para la convivencia en las competencias de casi un mes de duración.

La Conmebol suministró a todos los equipos una lista de hoteles disponibles en cada sede y luego elegía cada Federación. La política de evitar gastos excesivos en combinación con una oferta de hospedaje reducida en Bahía hicieron que el Novotel fuera la mejor opción de la AFA, aunque el albergue no sea como aquellos del Mundial ruso o las últimas Copas América o los de los amistosos europeos. Se consultó por la posibilidad de quedarse en el predio de Ezeiza y viajar a Brasil antes de cada encuentro, petición denegada por la Conmebol. “Ya está estamos acá, el hotel no está mal. Estamos cómodos, es cierto que no es 10 puntos, pero estamos conformes y con la mentalidad de salir a la cancha a ganarle al que sea”, le contaron a Clarín desde la intimidad albiceleste. Es cierto, no es grave la cuestión del hospedaje. Cuando Brasil juegue en Bahía, parará en el mismo lugar donde vive la Selección. Tras el debut aquí, Argentina luego enfrentará a Paraguay en Belo Horizonte y a Qatar en Porto Alegre.

Los jugadores argentinos, en la puerta del hotel. (Foto: Juano Tesone, enviado especial)

El cuerpo técnico no quiere distracciones . “Que nada nos saque del foco”, repiten. No quieren perder el tiempo con estas distracciones. Y le buscan soluciones a cualquier obstáculo. Los jugadores entienden y aportan desde su lado. Messi resaltó varias veces en las entrevistas que brindó antes de viajar que es uno más del grupo. Es una manera de aflojar los hombros y no cargarse todo el peso que naturalmente recae sobre el mejor del mundo, pero es también la conciencia que se quiere generar: no hay un salvador, la fuerza colectiva es el camino hacia el objetivo.

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Que ya no haya mesas separadas a la hora del almuerzo y la cena es apenas una muestra. No sucede sólo aquí; ya en Ezeiza se dispuso una mesa larga compartida entre todos. Que los “nuevos” estén más cerca de los “viejos” se busca. Obviamente, como en todo grupo humano, habrá algunos con más afinidad que otros. Ver a Leo rodeado de Fideo y el Kun es común, cosa que también ocurre con los que se conocen por surgir del mismo club, por ejemplo. Es una realidad: muchos se siguen conociendo. Y por ahora la buena onda va fluyendo. Uno de los que más trata de romper el hielo en las relaciones es Rodrigo De Paul, que -cuentan- es de los más desinhibidos y no se sonroja por hacerle un chiste a Messi o a los referentes.

A falta de un salón de usos múltiples, los futbolistas se la rebuscan. Trajeron tres consolas de Play Station, están las infaltables cartas españolas para los desafíos de trucos, los naipes de póker y los iPads en los que juegan a la versión moderna del clásico Ludo. Así, reunidos en algunas de las habitaciones de los pisos 2 y 3 del hotel, la Selección profundiza nuevos lazos, deja de lado las quejas y se enfoca en que el poder está en la unidad.

Salvador de Bahía. Enviado especial.

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