“Ariadna en Naxos” y su extraño encantoEspectáculos 

“Ariadna en Naxos” y su extraño encanto

Joya rara en la producción de Richard Strauss, y uno de los frutos de su colaboración con Hugo von Hofmannsthal, el carácter de Ariadna en Naxos responde a una génesis inusual: sus autores crearon una extraña mezcla de ópera seria y ópera cómica como complemento a una adaptación de El burgués gentilhombre de Molière, y más tarde agregaron un prólogo que explica las circunstancias de esa creación. Así cobró autonomía esta obra que después de veintiséis años de ausencia regresó al escenario del Teatro Colón.

De la mano de conflictos presentes en más de una época (las disputas entre serios y cómicos, las tribulaciones del compositor, las concesiones y convenciones teatrales, las imposiciones del patrón), Marcelo Lombardero trae la acción al presente y desnuda la maquinaria sin eludir los estereotipos. La coexistencia de la troupe barroca (de corte “historicista”) y la de comediantes (cerca del musical y lejos de la commedia dell’arte) va dando lugar a una ósmosis extraordinaria: el dúo final, clara parodia de Tristán e Isolda, encuentra a Baco y Ariadna despojados de sus artificios, mientras el resto de los elencos disfruta de la fiesta y el mayordomo reparte sobres con los cachets.

“Ariadna en Naxos” en el Teatro Colón

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Aunque podría plantearse un conflicto entre una sala como el Colón y una ópera de formato camerístico, ayudan dos decisiones inteligentes: una es la elevación del foso; la otra es el dispositivo escénico (gran trabajo de Diego Siliano) que funciona al mismo tiempo como campana acústica. Alejo Pérez realiza una tarea de primer nivel concertando con exactitud y extrayendo todo el detalle de la partitura, junto al ensamble de solistas de la Orquesta Estable. La impecable mezzosoprano Jennifer Holloway se convierte en el centro del Prólogo en su interpretación de la Compositora, de acuerdo con una elección de la puesta en escena, y Ekaterina Lekhina es una Zerbinetta antológica, con gran desparpajo actoral y magnífica en su aria. Es difícil pensar, aquí y ahora, en una Ariadna/Prima Donna que no sea Carla Filipcic Holm, una soprano nacida para este repertorio y fantástica en su encarnación de la tragédienne, con vocalidad perfecta y sensibilidad a flor de piel. Como el Tenor y Baco, Gustavo López Manzitti descuella en el aspecto vocal, y en lo actoral resulta desopilante con sus tribulaciones y su traje de pavo real, una de las excelentes creaciones de Luciana Gutman. Los complementan con gran altura el cuarteto que integran Santiago Martínez, Pablo Urban, Luciano Garay e Iván García, el trío de Laura Pisani, Florencia Machado y Victoria Gaeta, el Maestro de Música (Hernán Iturralde), Carlos Kaspar, Mariano Fernández Bustinza, Roman Modzelewski y Ariel Casalis.

En la función de Gran Abono el aplauso final comenzó a surgir sobre las últimas notas de la orquesta, pese a los esfuerzos del director. Si bien es algo habitual, en este caso el fenómeno pareció un eco de lo que acababa de verse en la escena. Paradójicamente, casi una reafirmación.

JB

Ariadna en Naxos

Calificación: excelente

Autor Richard Strauss

Director Alejo Pérez

Régie Marcelo Lombardero

Sala Teatro Colón, viernes 26, Gran Abono. Repite 31 de julio y 2 y 4 de agosto.

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