Celeste Cid, la otra cara de Susana GiménezEspectáculos 

Celeste Cid, la otra cara de Susana Giménez

Si uno revisara la galería de personajes que compuso Celeste Cid descubriría que detrás de cada uno hay una historia. Más allá de la que marca el guión, la que ella construye como método antes del grito de acción. Estudia, lee todo lo que puede, se abre seriamente al juego. Una suerte de Celeste investiga. Así lo hizo para encarar a Malena San Juan en Para vestir santos, a Virginia en Las Estrellas o a Julia Malaguer en Resistiré. Ni hablar, entonces, de toda la energía que volcó para moldear la vida de alguien real -hecho que tienta a la búsqueda de similitudes y diferencias-, que, además, es un ícono popular. Ya con su color de pelo y con las grabaciones de Monzón terminadas, asume: “Me sentí muy Susana”.

Elegida por la producción de la serie de Space -que también va por Flow- para interpretar a Susana Giménez, Celeste se zambulló en un viaje biográfico sobre la mujer que durante casi 4 años fue pareja del ex campeón mundial. El lunes 22 se la vio en la versión rubia del ‘88 y en la versión castaño rojiza del ‘74. En el octavo capítulo, que se emitirá este lunes 29 a las 22, el foco estará puesto en la intimidad del rodaje de La Mary, la película de Daniel Tinayre que protagonizaron juntos y que encendió la llama de un amor apasionado. Y escandaloso.

Celeste grabó algunas escenas con el pelo rubio, el de la Susana de los ’80.

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“Mi personaje viene a tocar otra tecla, por eso mi aparición se da en la mitad de la serie”, explica sobre la ficción que recrea la vida del santafesino en distintas líneas de tiempo. Por un lado, su infancia con carencias y su camino a la gloria arriba del ring -y también en el jet set europeo-, y, por el otro, el caso policial por el homicidio de Alicia Muñiz, por entonces su pareja. En el verano del ‘88 no se hablaba de femicidio. Pero ahora sí. Y recibió una condena de 11 años.

Por eso Celeste aclara que “lo mío, en medio de este relato, es un toque en otro registro, un poco de color. Fue un rodaje muy intenso”. Y recuerda que “fui la última en sumarme a la grabación. Encontré un clima de trabajo bastante aceitado, cada uno sabía qué cuerda tenía que tocar”. Y recuerda que “cuando me llamaron y me dijeron que era para hacer de ella, y en el marco de esa peli, aluciné. Me fascinó la idea. Vi La Mary 18 veces. La primera, cuando era muy chica y enloquecí”.

-¿Qué es Susana para vos?

-Una bomba. Siempre fui muy fan de Susana, la banco fuerte. Me parece un personaje adorable.

-¿Fan de la actriz o de la conductora?

-De las dos. En La Mary la amé. Y, te confieso algo, de chica yo jugaba a ser Susana.

-¿Hacías el shock frente al espejo?

-No, más infantil todo. Cortaba papelitos en mi cuarto, los tiraba al techo como hacía ella en su programa y me imaginaba que hablaba con el público. Susana fue un pedazo de mi infancia.

-¿Diste el “sí” enseguida?

-Sí, me enganchó al toque. Lo sentí algo diferente, un buen desafío… Pero después me cayó la ficha: no somos parecidas físicamente. Y en este caso de recreación de personajes tan conocidos debía haber un guiño de similitud en la apariencia.

-¿Y ahí te arrepentiste?

-No, no me quería perder esto ni loca, pero pensaba cómo íbamos a resolverlo. El primer acercamiento fueron tres escenas de rubia y luego ya pasamos al castaño pelirrojo de los ‘70. El tema es que yo tengo cejas y boca gruesas y ella las tiene finitas. Al principio probamos con una máscara de látex y parecía lista para ShowMatch.

Cid compartió con Clarín algunas escenas del backstage, con largas sesiones de maquillaje.

-Eso hubiera sido más una caracterización que una composición.

-Claro, por eso dijimos que no, que no era por ahí. Y entonces empezamos a trabajar a partir del pelo. Me lo decoloraron a pleno y terminé cortándomelo por abajo de las orejas… porque se me quemó.

-Y finalmente se impusieron las herramientas actorales.

-Sí, el director (Jesús Braceras) me ayudó un montón y pudimos ir por el lado de la verdad. El tema es que es un personaje tan impregnado de popularidad que era muy difícil entrarle desde el concepto más que desde la imagen. Trabajé mucho la sutileza de los detalles.

En el episodio de este lunes 29 se verá la reconstrucción de las escenas más hot de La Mary, especialmente la del desnudo de Susana: “La hicimos exactamente igual. Me la estudié de arriba a abajo”.

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Con la amabilidad y la dulzura que la caracterizan, Celeste comparte las sensaciones de ese momento que en pantalla tendrá más magia y erotismo que los que tuvo en la grabación: “Fue sumamente incómodo, pero había que hacerlo, era parte del laburo”.

-¿Qué recuerdos tenés de la realización de esa escena?

-En un momento de la peli Susana gira, se besan y se le ve la cola. “Date vuelta y te medimos la luz”, me dicen, y yo, con 50 personas alrededor. La verdad es que me dio mucho pudor, pero, listo, “se graba”.

-¿Qué hacés ante el pudor?

-Me río, siempre. Yo soy muy así. Si algo me da vergüenza me mando por la puerta del humor y salgo para adelante.

-¿Le tenés miedo a la mirada de ella?

-Sé que como actriz me puede juzgar, pero no creo que sea su naturaleza. Y sabe que no me lo tomé a la ligera… No imagino que lo analice con mala leche, no es su estilo.

Las escenas de recreación de “La Mary” están a cargo de Mauricio Paniagua (Monzón en su juventud) y Celeste Cid.

El domingo pasado, Cid fue al living de Susana Giménez (a las 22, por Telefe), junto a los dos Monzón de ficción, Mauricio Paniagua (lo interpreta en su juventud) y Jorge Román (ya de adulto, en pleno caso Muñiz). Ahí se emitieron imágenes del capítulo que se vería al día siguiente y todo estuvo matizado por la amorosidad. Y el martes, ante Clarín, Susana confesó sobre el trabajo de Celeste que “la vi y me reconocí bastante”.

En el capítulo 8, que se verá este lunes 29, Cid y Paniagua se enfocarán en el rodaje del filme de Daniel Tinayre.

Para que eso sucediera fue clave, seguramente, el trabajo de campo que hizo la actriz. Primero a través de un libro que le hizo llegar un periodista y luego fue “a una fonoaudióloga, porque mi voz es más grave que la suya, que es como liviana. Te juro que la laburé con mucho respeto, no es que fui a fichar. Y también la llamé para charlar. Es una divina”.

Tanto los decorados como el vestuario buscaron con rigurosidad replicar el espíritu de “La Mary”, estrenada en el ’74.

-Más allá del caso que hiciste en un episodio de “Mujeres asesinas”, ¿éste fue el primer personaje real que te tocó interpretar?

-El primero, vara altísima, la más difícil. Y no quise caer en imitar a la Susana de ahora. Me enfoqué en una chica de barrio, no en la diva de los teléfonos. Tiene una historia riquísima.

-¿Te hizo ruido formar parte de un proyecto sobre un femicida?

-No, porque sabía cómo se iba a contar. Antes de que saliera al aire, en las redes ya había críticas de “cómo una actriz feminista, bla bla”. No creo que haya sido ingenuo que la serie saliera en este momento en el que la mujer está tan empoderada. Igual entiendo el rechazo social. Mirá, acá en Palermo, por ejemplo, cuando anunciaban el estreno, había un afiche que decía “Ídolo, campeón, femicida”.

-¿Integrás el colectivo de Actrices Argentinas?

-Nunca asistí a una charla del colectivo. Pero no voy por un tema de personalidad. En cuanto a lo ideológico apoyo, por supuesto, que el aborto sea legal. Festejo mucho que todo esto esté pasando. Falta mucho, hay mucha información encriptada, pero vamos bien, juntas.

Madre de dos varones (André de 14 y Antón de 2), Celeste tiene 35 años, una claridad interesante, un mix de humor y emoción que desgrana durante la hora de charla y una frase que, hablando de los demás, termina hablando de ella: “A mí me gusta la gente brutalmente honesta. Se gana tiempo”. Como se lo gana en una charla con ella.

La chica del cable… de la TV abierta, del streaming y el On demand

Por esas casualidades del destino y causalidades de la industria, Celeste Cid termina siendo un buen ejemplo del “actor multipantalla”. Más allá de que Monzón se vea los lunes en Space y, al día siguiente, ese capítulo esté disponible en Flow, la actriz tiene otros dos proyectos televisivos sin fecha definida de estreno.

Vestida de rojo, en “El Host” será la mujer metida en la cabeza de Adrián (el personaje de Suar). Lo obligará a cumplir sus sueños. Una voz de la conciencia, con humor.

Este año se la verá en la segunda temporada de El Host, el programa que comanda Adrián Suar por Fox y que en esta etapa virará hacia la comedia romántica. Celeste será alguien, vestido de rojo, metido en su cabeza, que sólo escucha y ve Suar. Una simpática chica sin nombre. Es muy probable que El Host se emita primero por la aplicación de la señal.

Y, en noviembre, comenzará a grabar Solteras, la nueva tira de Polka para El Trece. Escrita por Marta Betoldi y prevista para el 2020, también estará protagonizada por Marcela Kloosterboer y Agustina Cherri, entre otros.

WD

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