Robert Cray ofreció su estilizado blues al público porteñoEspectáculos 

Robert Cray ofreció su estilizado blues al público porteño

A lo largo de alrededor de una hora y media de concierto y apoyado en una banda compuesta por batería, bajo y teclados, el guitarrista y cantante hizo gala de su depurado estilo, que no sólo abreva en los sonidos provenientes del río Mississippi, sino que además da cuenta de las lecturas británicas de este estilo.

 

En este sentido, Cray hace gala de un modo de tocar la guitarra y un tono de voz que muestran una notable influencia de Eric Clapton y Steve Winwood, aunque también salda cuentas con estilos ligados a la tradición negra como el soul y el boogie, entre otros.

En un show que fue ganando en intensidad a medida que fue avanzando, el músico oriundo de Georgia ratificó que se trata de un notable guitarrista que no sólo se limita a tocar bases rítmicas y solos en los espacios en los que no canta, sino que apela a diversos fraseos que suplen la presencia de otra guitarra.

Pero además, Cray dejó en claro que es un cantante que, a la altura de las grandes voces del género, es capaz de moverse en un amplio rango, de acuerdo al clima de cada pasaje musical.

El artista estadounidense contó con una notable banda de apoyo que se fue soltando con el correr del show y pasó de mostrarse como una confiable base a dar paso al vuelo personal de cada uno de sus integrantes.

Con la interpretación de “I guess I showed her”, “The same love that made me laugh”, “Poor Johnny” o “You’re everything” el concierto tuvo un arranque un tanto monocorde y con algunos problemas de sonido.

Sin embargo, con canciones como “You had my heart”, “I shiver” y “I can’t fail” comenzó a insinuarse un cambio que cristalizó en la soberbia interpretación de “Enough for me”, en donde la banda lució a pleno, con cambios de ritmos y solos de teclados.

Como una suerte de efecto contagio, con el sonido totalmente acomodado, tanto las interpretaciones de Cray, que hasta allí transitaban por un carril de previsibilidad, como las del resto de la banda dieron probadas muestras de imaginación y virtuosismo.

“Aspen”, “Just how low”, “Right next door” y “Forecast calls for pain” resultaron una irresistible seguidilla que pusieron al público que colmó el Vorterix cara a cara con lo mejor de la tradición musical negra.

Pero lejos de caer en la obviedad de mantener al público encendido a partir de composiciones con altos tempos, Cray siguió jugando con los distintos climas en los bises con “Nothing but a woman” y “Times take two”.

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