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Netflix estrenó El faro, con Robert Pattinson y Willem Dafoe, una pesadilla fascinante y perturbadora

Willem Dafoe ha interpretado a personajes desquiciados, o llevados hasta la locura. Robert Pattinson, no tanto -aunque después de ver Batman, todo puede ser-, y juntos brillan en la monocromía de El faro, la película que Robert Eggers dirigió luego de La bruja (2015) y antes de El hombre del Norte, todavía en cartel en nuestro país.

Tras pasar en mayo de 2019 por la Quincena de realizadores en Cannes -no el Festival, sino la Quincena, que es un evento paralelo y muchos lo confunden- y luego recalar en distintas plataformas, como Amazon y también en HBO, el miércoles subió a Netflix, lo que seguramente le dará mayor visibilidad.

Lo cual no quiere decir popularidad, porque El faro es una película no apta para todo público, y no por su calificación de Solo apta para mayores de 16 años.

Dafoe, pipa al revés, y Pattinson son como un matrimonio tóxico. Fotos Netflix

Porque ¿qué es The Lighthouse? ¿Una película de terror? ¿Un thriller psicológico? ¿Una pesadilla surrealista? ¿Un drama perturbador, con alucinaciones? Es claustrofóbica.

Así como es difícil de encorsetar, o generalizar, es de atrapante, aunque, aclaro, más de uno pueda quedarse afuera de tanta locura.

Las imágenes son entre bellísimas y sobrecogedoras, y las actuaciones, los contrapuntos entre Dafoe y Pattinson, estén o no borrachos, supremas.

Willem Dafoe y un encuadre que remite al expresionismo alemán. ¿O debemos hablar de neoexpresionismo?

Llena de simbolismos y revelaciones que bordean o se meten con profundidad en los mitos, marítimos o no, el filme se centra en dos personajes que llegan a fines del siglo XIX a un peñasco, azotado por las olas y el viento, a hacerse cargo del faro del lugar.

Deberán permanecer allí, solos los dos, por cuatro semanas.

Robert Pattinson vuelve a demostrar que es un actor tan versátil como su compañero de elenco.

Tom Wake (Dafoe) es el experimentado, el marinero que cojea, el superior que está por encima de Ephraim Winslow (Pattinson). Y el que sube la escalera del faro, y cierra la reja para que el otro no pueda acceder a la Luz, así, con mayúsculas.

Ephraim tiene la carga pesada del trabajo, desde limpiar los pisos, pintar el faro a limpiar los orinales y aguantar al pesado de Tom. Porque el hombre es un insufrible, pedante y complicado.

La fotografía en blanco y negro fue candidata al Oscar.

Pero como casi no se cruzan, salvo para cenar -Tom sube a medianoche al faro, con el que tiene una relación aparentemente sexual-, Ephraim solo espera que los días corran, llegue el relevo y pueda cobrar su salario.

Borrachera y masturbación

Algo cambia cuando se entera de que el anterior asistente de Tom murió de locura, con alucinaciones o visiones extrañas. Bueno, el propio Ephraim fantasea con una sirena, pensando en ella se masturba, y una gaviota molesta le cae pésimo.

Ni siquiera cuando Tom le diga que maltratar a un ave trae mala suerte cambiará su relación con ella.

Nada es lo que parece luego de las primeras tomas, cuando Tom y Ephraim llegan al faro, aislados.

Filmada con el formato 1.19 : 1 y en blanco y negro por el director de fotografía Jarin Blaschke -el mismo que prefirió rodar casi todo con luz natural La bruja, y que alterna blanco negro y color en El hombre del Norte-, el encuadre y la monocromía le confieren un aspecto más sombrío, no rústico, y amenazador, con algunos planos e iluminaciones que remiten directamente al expresionismo alemán.

¿O debemos hablar de un neoexpresionismo?

¿Y no tiene, también, reminiscencias de El resplandor, de Stanley Kubrick, con el aislamiento, la locura y la falta de confianza entre los personajes protagónicos? ¿ O no es el de  Tom y Ephraim casi como un matrimonio tóxico?

Dafoe tiene un soliloquio extenso en el que no pestañea ni mueve los ojos.

Hay una relación con La bruja, cuando se mencione al pasar a Salem, y hay muchas referencias a Melville. Hasta que todo se abra a tantas interpretaciones como espectadores tenga la película.

La música, y el sonido, con un golpetear que puede crispar los nervios, todo suma a la hora de generar incertidumbre. El faro no es tan lineal como La bruja, y viendo El hombre del Norte no podía preverse que el cineasta estadounidense tomara el rumbo que eligió tras El faro.

Pero mientras la veía, me imaginaba qué bueno sería que la gente de Marvel llamara a Robert Eggers y le ofreciera dirigir alguna de sus próximas películas.

“El faro”

Muy buena

Drama/fantasía. EE.UU./Canadá 2019. Título original: “The Lighthouse”. 109′, SAM 16. De: Robert Eggers. Con: Robert Pattinson, Willem Dafoe. Disponible en: Netflix.

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