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Alemania vuelve a ser acechada por los fantasmas de Rusia 2018, una eliminación temprana del Mundial

Dio una demostración de fútbol hasta que Japón encontró dos goles y desató un terremoto en el grupo donde España goleó 7-0. El domingo, una final.

Del bailar a Japón a revivir los fantasmas del 2018. Una ráfaga de ocho minutos puso otra vez al Mundial de Qatar patas para arriba, esta vez la víctima fue Alemania.

El equipo de Hansi Flick pasó de un primer tiempo impecable, dominador y ganador, con un Manuel Neuer aburrido espectador, a unos 15 minutos finales de pesadilla, con el arquero vencido dos veces seguidas y buscando en el área contraria un cabezazo salvador que nunca llegó.

¿Cómo explicarlo? Díficil, cosas de los Mundiales quizás, actitud confiada de los alemanes tal vez. Lo cierto es que como Arabia Saudita ante Argentina, Japón encontró una luz inesperada en un túnel oscuro y se aferró con admirable convicción para dar el segundo gran golpe de este Mundial.

Nada de eso se podía esperar en el primer tiempo, en el que Alemania mostró la idea que Flick tiene de su equipo, no tan habitual en históricos tanques alemanes. Jugando por abajo a las órdenes de un Gündogan cerebral y un Jumal Musiala atrevido, tocando incluso demasiado antes de patear al arco o generar una situación clara de gol. La posesión de pelota marcaba más de 70 por ciento, era siempre de los de blanco con el pecho negro.

El 1-0 era más que amarrete con lo hecho por Alemania, que jugaba vestida de candidata.

En el segundo tiempo bajó un poco el ritmo y Flick le mandó al partido un mensaje equivocado: a los 21 minutos sacó a Gündogan y Thomas Müller. Como si el resultado estuviera clausurado. Es cierto que a esa altura el arquero Suichi Gonda ya había tenido algunas atajadas épicas, pero se sabe que los japoneses nunca se rinden.

De golpe cambió el viento y Neuer tuvo que usar su brazo izquierdo abajo una vez, en gran intervención, y la segunda atajada ya no fue un aviso: terminó en gol de Ritsu Doan, recién ingresado, aprovechando el rebote. El técnico japonés, Hajime Moriyasu, no se equivocó con los cambios.

Iban 30 minutos y a Alemania lo invadieron los fantasmas de Rusia 2018. Perdió la memoria reciente y empezó a jugar largo, con pelotazos y centros. Un contragolpe con gran definición de Takuma Asano, también ingresado desde el banco, convirtió la confusión alemana en desesperación.

Aquella vez sufrió la maldición de los campeones del mundo que, como Francia en 2002, Italia en 2010 o España en 2014, no pasaron la primera ronda al Mundial siguiente de la consagración.

A los alemanes, cuatro veces campeones del mundo, les pasó en Rusia. Perdieron el debut 1-0 ante México, le ganaron 2-1 a Suecia y volvieron a caer, contra Corea del Sur, 2-0, para sellar una sorpresiva eliminación. Fue la peor actuación de su historia, nunca habían bajado del puesto 10 (1938), esa vez terminaron 22°.

Estaban Neuer, Gündogan, Müller, en ese equipo. En el estadio Khalifa, Flick tuvo a Jumal Musiala, de 19 años, hasta el minuto 78, y le dio la chance en los últimos ocho al debutante Youssofa Moukoko, de 18. No esperaba, claro, que el baile del primer tiempo se convirtiera en la pesadilla del final y que los fantasmas de una eliminación en primera ronda se animaran a acecharlo tan rápido.

El domingo a las 16 (hora argentina) jugará una final con España, que destrozó a Costa Rica con una goleada para la historia 7-0. Llegan entonados los de Luis Enrique pero no deberán confiarse. El Grupo E también arrancó con un terremoto.

Doha, Qatar. Enviado especial.

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