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Por los pasillos: el salto de Silvina Batakis y los partidos de la Selección de Sergio Massa

La ex ministra se alejó de Scioli, su histórico jefe. El ministro, de cábala.

Dame mi iPhone

Silvina Aída Batakis se muestra activa. Repuesta ya de su abrupta salida del Ministerio de Economía, la Licenciada en Economía está a full al frente del Banco Nación. Quienes la tratan, se sorprenden de su nuevo relacionamiento político: “No está más con el Pichichi”, aseguran quienes la conocen como una fiel ladera de Daniel Scioli, en su paso por la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Hoy, parece que la nacida en Río Grande se reporta directamente a Wado De Pedro, el ministro del Interior que es uno de los jefes de La Cámpora. Pero no es que el versátil embajador en Brasil no le preste atención a su ex funcionaria sino que Batakis ya no pide, tan seguido, consejos políticos a su mentor. A varios en el cristinismo sorprende la ductilidad de la economista quien se alineó con La Cámpora pero que, a pesar de criticar a quienes viajan al exterior con “los dólares de la producción”, paseó por New York en busca de un renovado modelo del celular de la manzanita. Además, Batakis despierta resquemores en el sector de la Vicepresidenta pues defiende a capa y espada a su colaborador más directo: Martín Pollera fue el -también fugaz- secretario de Comercio Interior durante los 24 días de gestión batakista en Economía de Nación, y hoy, es Director del Banco Nación. A Pollera se lo ha visto muy activo con actividades del principal banco nacional en Florencio Varela, municipio bonaerense donde lleva a cabo su militancia peronista. Por otro lado, Batakis quiere recompensar a dos sub gerentes del Banco Nación con apetecibles cargos en Madrid y Miami y Madrid, con sueldos en dólares y euros. Los agraciados serían Gastón Álvarez y Cristian Lestani, quienes mantienen una dura interna bancaria con la gerente general, María Barros. Todo tiene que ver con todo, dixit Pancho Ibáñez…

Silvina Batakis, quien duró menos de un mes como ministra de Economía, en la asunción de Sergio Massa, su sucesor.

Sushi time

Un conocido restorán de sushi ubicado a metros del Museo MALBA acapara toda la atención empresarial y política pues en sus mesas suceden infinitos ágapes rosqueros. Esta semana, las charlas se dieron, fundamentalmente, sobre el desempeño de la Selección Argentina en el Mundial de Qatar: el primer dato fue que se notaba la ausencia de Rodolfo D’onofrio, quien participa de la dirección de ese local gastronómico de la Avenida Figueroa Alcorta y San Martín de Tours. Es que el ex presidente de River está en Doha, disfrutando de la compañía de Zulemita Menem, viviendo con intensidad cada intervención de Lionel Andrés Messi en los estadios qataríes. Quien sí está allí es otro de los permanentes habitués del local como es el empresario Gabriel Hochbaum. El accionista del Grupo América acaparaba las miradas de los parroquianos pues degustaba unos niguiris junto a Marcelo Fígoli, el presidente de Alpha Media, grupo mediático que tiene como nave insignia a Radio Rivadavia. La sorpresa de ese meeting era que fuera público, pues Fígoli suena como potencial comprador del canal América y las radios del grupo que hoy comandan Daniel Vila, José Luis Manzano y Claudio Belocopitt. Alta Tensión…

Niguiri.de salmón

Bandera y vincha

Quien, sin duda, seguirá de cerca la evolución de esa negociación es Sergio Tomás Massa. Es que el hoy ministro de Economía nacional mantiene una aceitada relación con ese grupo, gracias a su amistad personal con Vila y con Manzano. Quienes están cerca de Massa, dicen que hace tiempo que no se ve con su amigo Daniel Vila, tal vez quizás para no relacionar en los tiempos corrientes al empresario mendocino con el ministro peronista, hoy dedicado full life a resolver los entuertos económicos. Quienes trabajan con el hiperactivo Massa, “dicen” que solo se abstrae de su tarea ministerial con los partidos de la Selección Argentina. Y que ha incorporado una cábala: ver los partidos en su casa de Tigre junto a su esposa Malena Galmarini (la titular de AySA), su hija Mili y su hijo Tomás, quien lleva a la casa familiar a su novia. Quiero ganar la tercera, quiero ser campeón mundial, a Diego; desde el cielo lo podemos ver, con Don Diego y Doña Tota, alentándolo a Lionel….

MUCHACHOS AHORA NOS VOLVIMOS A ILUSIONAR ARGENTINA – FER ROMERO (LETRA) LA MOSCA (MELODIA ORIG.)

Mala suerte y hasta luego

Quien no parece disfrutar mucho los partidos de la Selección es el Presidente. Se han visto fotos en las redes con Fabiola y su hijo Francisquito, emperifollados con los colores celeste y blanco, Pero quienes lo han visto esta semana en la Residencia de Olivos, lo han notado contrariado. El jefe de Estado estaba contrariado: luego de haber realizado una cadena nacional para denunciar un viaje al Sur y la difusión de presuntos chats que fueron jaqueados, sucedió el descargo rabioso de Cristina Kirchner tras conocerse el fallo condenatorio por la Causa Vialidad.

“Todo me pasa a mí”, resoplaba el Presidente, quien pretendía algo de paz luego de su intenso viaje a Francia, España e Indonesia, con un suceso médico que alteró su gira internacional. Ommmm…

Alberto Fernández en la cumbre del Mercosur con Lacalle Pou. Foto Télam

Sobremesa

El senador Martin Lousteau tiene un aspecto conocido que es su curiosidad por la gastronomía y los bares de Buenos Aires. Por eso, siempre en sus charlas con vecinos,  aparece el tema de la formas más diversas: hace unos días, en Chacarita, una mujer cubana -que se declaró fanática de Messi y llegó a la charla con su camiseta puesta- pidió la palabra para contarle que su hija, que trabajó en un bar en el que Lousteau solía almorzar, le mandaba saludos desde Madrid con un video. Días después, recorrió el Barrio Mitre, de Saavedra, donde se reunió con la murga “Los Goyeneche”. A la charla se sumó un migrante pakistaní que tiene un almacén en la calle Tronador, Salin, un viejo conocido de la zona le contó de su llegada a Buenos Aires y le preguntó si conocía su cultura, Lousteau rememoró su época de corresponsal de guerra en la época de la guerra del Golfo y le dijo que en esos días su comida preferida era una típica de su cocina, el Pulao pakistaní, un arroz especiado con cerdo y carne, que Salim le llevó como regalo a otro encuentro en el Parque Saavedra. Buen provecho…

Martín Lousteau. Foto prensa Evolución

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