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Por qué hubo dinosaurios gigantes y otros que eran como un gallo

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Algunos de los dinosaurios sorprenden por sus grandes tamaños. Dentro de los terópodos, un grupo que caminaban en dos patas y que eran en su mayoría carnívoros, algunos alcanzaron los 14 metros, aunque también hubo otros que fueron pequeños, con igual tamaño que un gallo actual. ¿Cómo los dinosaurios llegaron a tener esas dimensiones? Esta es la pregunta que atrapó a un equipo internacional que incluyó a los paletontólogos Rodolfo Coria de la Universidad Nacional de Río Negro y Diego Pol, del Conicet, de la Argentina.

Los científicos corroboraron que hubo diferentes mecanismos en las estrategias evolutivas del desarrollo del tamaño del cuerpo. “A algunos paleontólogos siempre nos llamó la atención la diversidad de tamaños que registran, desde formas muy pequeñas hasta gigantescas, de unos 14 metros. Las formas de gran tamaño pertenecen a linajes ya extinguidos, o sea no están dentro de las aves, si no dentro de lo que denominamos terópodos no avianos, en este sector del árbol genealógico de los terópodos”, explicó a RIO NEGRO el doctor y paleontólogo Rodolfo Coria, del Museo Municipal Carmen Funes de Plaza Huincul.

Los resultados fueron expuestos en una publicación reciente de la prestigiosa revista científica Science. El estudio fue coordinado por Michael D. D’Emic del Stony Brook University (Estados Unidos). Coria, quien es profesor de la cátedra de Paleontología de Vertebrados de la UNRN, describió que se interpretó que “las distintas estrategias para alcanzar los tamaños gigantescos o pequeños se vinculan a mecanismos heterocrónicos, es decir, los distintos ritmos que desarrolla los procesos evolutivos en distintos linajes, que a veces es acelerada y a veces aletargada”.

Lo que motivó la investigación del equipo de científicos fue indagar qué mecanismos ocurrían en cada uno de estos linajes de los terópodos no avianos para que algunos llegaran a tener tamaños gigantescos como Mapusaurus y Tyrannosaurus rex (que habitó en América del Norte), o formas muy pequeñas como Compsognathus. La especie Mapusaurus fue identificada por la expedición argentino-canadiense Proyecto Dinosaurio, en una zona expuesta de la Formación de Huincul, parte del grupo de Río Limay, en la provincia de Neuquén años atrás. En tanto, la especie Compsognathus fue identificada en Europa.

Coria expuso que esas preguntas han existido en el ámbito paleontológico hace muchos años. “¿Por qué no se podían responder antes? Porque no se contaba con evidencia fósil suficiente. Hubo que esperar décadas de exploraciones en diferentes partes del mundo para reunir una cantidad de fósiles suficientemente numerosa para hacer un muestreo y que fuera significativo a la hora de interpretar estrategias en los mecanismos evolutivos”, aclaró el paleontólogo.

Modelo 3D. Muestra los anillos de crecimiento de un hueso de un dinosaurio

Las muestras fueron de alrededor de media centena de especies halladas en diferentes partes del mundo, entre las cuales hubo de Argentina: Mapusaurus y Herrerasaurus.

Los huesos de muchos animales, incluidos los dinosaurios, ralentizan o detienen su crecimiento cada año, dejando marcas como los anillos de los árboles que indican la edad del animal y su ritmo de crecimiento. Ignacio Cerda, doctor en Biología e investigador del Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (IIPG, CONICET-UNRN), explicó a RIO NEGRO que analizaron la microestructura de los huesos y se puso foco en las marcas de crecimiento.

Coria señaló que las especies de dinosaurios se seleccionaron “porque hay representantes actuales, que son las aves”. Si bien el crecimiento de los dinosaurios terópodos no avianos fue muy diverso, se identificaron dos patrones. Uno de crecimiento lento y continuo, para las grandes formas. Y otro rápido e ininterrumpido, para las pequeñas formas. Estas dos estrategias de desarrollo del tamaño podrían ser comunes para todos los amniotas, es decir todos los vertebrados que no incluyen a los peces y a los anfibios. Cerda añadió que el trabajo mostró que “no existió un solo mecanismo que haya permitido el gigantismo o un solo mecanismo que haya derivado en la miniaturización de los linajes”.

En formas grandes de dinosaurios como el Tyrannosaurus rex, se alcanzó ese tamaño al “mantener un crecimiento acelerado por varios años”. En cambio, en Spinosaurus “crecían muy lentamente pero durante muchos años”.

Para las formas pequeñas, comparó que se vio algo similar a lo que ocurre con las aves actuales. Se da un crecimiento rápido pero se detiene tempranamente. En otras formas diminutas, se vio que el tamaño chico era producto de un crecimiento muy lento. “Estos linajes de terópodos no avianos pequeños, con crecimiento rápido y detenido, quizás fueron la base de sustentación para el origen de las aves”, postuló

En el estudio, se analizaron huesos del dino Mapusaurus, cuyos restos están en el Museo de Plaza Huincul

Preguntas para el futuro

El estudio en Science liderado por Michael D’Emic abrió también futuras líneas para indagar. ”Hay cosas que todavía no podemos responder. Primero es una cuestión de metodología. ¿Los huesos que hemos mencionado y estudiado son los que representan las estrategias del desarrollo de tamaño o hay otros huesos del esqueleto que mostrarán otro tipo de mecanismos?”, dijo el paleontólogo Rodolfo Coria. También se necesita estudiario a los dinosaurios saurópodos, que son los que se especializaron en el desarrollo de tamaños gigantescos.

El científico Cerda, añadió que una punta para seguir explorando es “ver qué tan sensibles eran los distintos grupos a el ambiente”. Es decir, “si influía en las primeras etapas de crecimiento o en las etapas más tardías, y si era igual para todos los linajes”.


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