Las tortas de aceite de Inés Rosales llegan a Estados Unidos en forma de crackers

No hay supermercado en España donde falten las tortas de aceite de Inés Rosales. Y ahora, además de exportar su producto estrella a treinta países distintos, la firma sevillana ha lanzado una nueva línea de crackers en Estados Unidos. El país representa el 18% de sus exportaciones porque «el mercado anglosajón ha recibido muy bien la torta», asegura Marta Torres, directora de exportaciones. Dentro de su plan de internacionalización, Inés Rosales también ha aprovechado para crear una filial en Reino Unido a raíz de la salida del Brexit. A estos destinos se suman otros más tradicionales en «la Europa continental, como Francia, Bélgica, Alemania y Suiza», mercados «principales» para la compañía.

La receta creada por su fundadora Inés Rosales en 1910 en la localidad sevillana de Castilleja de la Cuesta no ha variado desde entonces, pero sí ha cambiado el modelo de negocio de la empresa. Desde los años 80, cuando la familia de Juan Moreno se hizo con la firma, las tortas de aceite comenzaron un proceso de internacionalización que les ha llevado hasta más de treinta países distintos. De aquella, las ventas internacionales representaban un 10% de su facturación, un dato que se ha doblado en la actualidad. Tal y como relata su directora de exportaciones, los primeros pasos internacionales de la empresa llegaron gracias a los emigrantes españoles en países europeos, que echaban de menos las tortas de aceite que comían en sus casas. «La comida es el vínculo, el arraigo que tenemos todos con la tierra», relata la directiva.

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Así, la firma fabrica 3.000 toneladas de productos anualmente, de las cuales 2.500 son tortas de aceite y el resto de otros productos de pastelería andaluza, que se realizan en unas instalaciones fabriles de 14.000 metros cuadrados. Cada año, Inés Rosales factura 16 millones de euros. «Nuestro objetivo es intentar replicar ese producto que todo el mundo recuerda, haciéndolo de la misma forma, con los ingredientes de primerísima calidad, y haciéndolo uno a uno a mano, como siempre», desgrana Juan Carlos Espinosa, director general de Inés Rosales. «Eso sí, modernizando lo suficiente el sistema productivo como para poder ser eficientes y competir en el mercado», añade.

La centenaria marca estrenó nueva sede en Huévar del Aljarafe (Sevilla) en marzo de este año con una instalación fotovoltaica ejecutada por la compañía también sevillana Quántica Renovables. A partir de esta colaboración, Inés Rosales podrá ahorrar en su factura energética en los próximos 25 años a partir de 1336 módulos fotovoltaicos que generarán 708,1 kilowatios pico (kWp) y evitarán la emisión de 1.450 toneladas de CO2.

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