Diario de viaje, día 19: lectura nómade, la propuesta de La Baule con mini bibliotecas repartidas en la playa y la ciudad

La Baule tiene sus autos fastuosos, sus barrios históricos salidos de películas del primer tercio del siglo pasado y un centro que parece una escenografía de Hollywood. Pero también cuenta con algo que es el sueño de cualquier apasionado de la lectura. La utopía del bibliotecario, no existe en este lugar que tiene repartidas en diferentes puntos de la ciudad, unos 20 gabinetes públicos repletos de literatura. La idea es que quien tenga ganas de leer, simplemente tome un libro y lo haga.

“Comparte tus lecturas y deja que los libros viajen”, es la consigna en cada mini biblioteca con techito a dos aguas y una puerta de vidrio que deja ver el interior con los ejemplares disponibles. La propuesta de lectura nómade encierra un concepto universal, una noción que bien podría haber partido de “Soñar volando”, la biblioteca popular e infantil de Villa Obrera, en Lanús, que sumerge a chicos de la zona en historias que salen de las páginas de libros que van y vuelven.

La gente retira ejemplares cuando va a la playa. Fotos Emmanuel Fernández/ Enviado especial La gente retira ejemplares cuando va a la playa. Fotos Emmanuel Fernández/ Enviado especial La idea, aquí en La Baule, es encontrar libros y conocer nuevos autores. Pero tambien aportar y dejar propios para compartir la experiencia con otros: gente desconocida que luego va y los toma. La idea es intercambiar con el espíritu de bookcrossing, esa tendencia de dejar lecturas en los asientos de subtes o lugares públicos para que alguien se involucre en una nueva e inesperada hitoria.

En este rincón del mundo, la tendencia no es improvisada y la biblioteca Herni-Quéffelec lanzó el 16 de mayo de 2017 sus gabinetes públicos, nutridos con los primeros libros. Luego, otros lectores aportaron los suyos, siempre y cuando se trataran de ejemplares en buen estado y literatura: nada de diarios, revistas, diccionarios o enciclopedias. Para deshacerse de títulos deteriorados o que no cumplen con la consigna, la asociación «Les papiers de l’Espagne» los recoge de manera gratuita.

¿Qué pasa si alguno no vuelve? Nada, en alguna otra mini biblioteca aparecerá otro. Desde que comenzó la iniciativa hace seis años ninguna se quedó sin libros. Leer, no cuesta nada.

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