Ramal que para, ramal que motosierra? El Gobierno va a fondo con su política de choque con los gremios

La propia concreción del paro ferroviario sorprendió a Omar Maturano, el jefe del sindicato que llamó a la medida de fuerza. Suponía -al igual que el resto de los actores sindicales- que el Gobierno llamaría a la conciliación obligatoria y que las negociaciones salariales seguirían su marcha. No fue así.

Aquí se abren una serie de interrogantes. Según Maturano, la administración de Javier Milei inauguró una nueva política: no dictar conciliación y dejar que los conflictos escalen.

En la Secretaría de Trabajo no confirmaron la versión del dirigente gremial, pero falta poco para ver si su versión es cierta: el sindicato de Sanidad llamó a un paro de 24 horas para este jueves. Más allá de eso, el ánimo del gremio que conduce el cegetista Héctor Daer es parar este jueves bajo el argumento de que si liberaron los precios y aranceles a los empresarios, no pueden impedir la medida.

Maturano es un sindicalista irascible e impredecible; por esas características comparte, incluso, en el mundillo gremial un apodo con el presidente Javier Milei.

Según cuentan, la decisión del ferroviario fue inesperada para el resto de los integrantes del Consejo Directivo de La Fraternidad y para los capos de los otros tres gremios de la actividad. Aunque no funcionan en tándem, habitualmente negocian los cuatro juntos.

Omar Maturano, de La Fraternidad, con Sergio Sasia, jefe de Unión Ferroviaria, que no fue al paro.Omar Maturano, de La Fraternidad, con Sergio Sasia, jefe de Unión Ferroviaria, que no fue al paro.

Estaba previsto que los gremios ferroviarios retomaran las negociaciones salariales tras la difusión del índice de inflación, que se conoció la semana pasada. Por eso, la convocatoria al paro descolocó a sus pares de otros sindicatos.

Entre paréntesis: este miércoles los sindicatos y las autoridades del Gobierno estuvieron reunidas. Participaron del encuentro el hijo de Maturano y su segundo, quienes pidieron que en el acta constase que no se había dictado la conciliación. La posición de los funcionarios presentes fue que no se la había dictado porque había un marco abierto de negociación.

Algunos en la CGT interpretan que la decisión del Gobierno de dejar que el paro se concretase muestra falta de pericia y también de política por parte de la gestión Milei. No castigan puntualmente al secretario de Trabajo Omar Yasín pero casi por piedad: sostienen que las decisiones se toman por arriba de él y que carece de poder de negociación. Estaría pintado, según se escucha en los gremios.

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«Que se le alineen los patitos», dijo el jefe de La Fraternidad sobre la gestión Milei, en medio del paro y después de las amenazas de represalias.

«No hay con quien hablar», se queja un histórico dirigente cegetista.

Disputa de poder

Pero lo que pasó con el paro ferroviario parece indicar que la política de confrontación de la Casa Rosada con diputados, gobernadores y sindicalistas es a fondo, sin importar -al menos por ahora- si una medida de fuerza afecta a cientos de miles de personas.

En esa línea, el vocero presidencial acusó a los gremios de tener poca representación y mala imagen en la sociedad. Un clásico de estas peleas.

El periodista de Clarín Gustavo Bazzan resumió, perspicaz, en Twitter la que sería la posición del Gobierno. «1990: ramal que para, ramal que cierra. 2024: ramal que para, ramal que motosierra».

1990: ramal que para, ramal que cierra

2024: ramal que para, ramal que motosierra

— gbazzan (@gbazzan) February 21, 2024

Si se trata de una política, habrá que ver el resultado a mediano y largo plazo. En los gremios entienden que el Gobierno juega con fuego y que no vislumbra los potenciales peligros que enfrentaría en caso de que escalen los conflictos sindicales y sociales.

Por ahora, eso sí, la CGT ni piensa en volver a convocar a un paro general. En la central lo que sí estiman es que se avecina una explosión de conflictos sector por sector.

Estación Constitución, vacía este miércoles. Foto:Guillermo Rodríguez Adami.Estación Constitución, vacía este miércoles. Foto:Guillermo Rodríguez Adami.

En un proceso de brutal y generalizada pérdida de poder adquisitivo, la duda es qué margen tiene el Gobierno -Milei llegó a la Rosada hace apenas 73 días- para confrontar y no aceptar negociar. La pelea no es económica, es de poder.

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