sábado, 30 agosto, 2025

Se mudaron de EE.UU. a Australia, pero su trabajo se volvió insostenible y ahora planean instalarse en Texas

Samantha Gold y su esposo abandonaron Carolina del Sur en 2024 y se instalaron en Sídney, Australia, junto a sus pequeños hijos. Él había recibido una gran oportunidad laboral en la capital australiana y ella consideró que el cambio le permitiría iniciar un proyecto propio. Con el dinero de la venta de su casa en Estados Unidos, creó su marca de pijamas infantiles que, en tan solo un año, logró contratos con grandes empresas norteamericanas. Sin embargo, la diferencia horaria entre ambos países hizo que sus jornadas laborales se tornaran interminables. Ahora preparan su regreso a su tierra natal: “Se volvió insostenible”, admitió.

Samantha y su familia vivían en Charleston, donde ella trabajaba como directora ejecutiva de la marca de indumentaria Elizabeth James The Label. Sin embargo, cuando abandonaron Estados Unidos para emigrar a Australia por una oferta laboral de su esposo, tomó la decisión de dejar ese puesto y no buscar un nuevo empleo. “Llevaba tiempo pensando en empezar mi propio negocio y me pareció un buen momento cuando nos mudamos”, explicó en diálogo con Business Insider.

Samantha Gold inició su emprendimiento en Australia, pero vende sus productos en EEUU y los horarios se volvieron insosteniblesFacebook: Samantha Gold

Tras varios meses de planificación, en marzo de 2025 lanzó Motette, su negocio de pijamas para niños. Gold contó que la inspiración de su negocio surgió por una necesidad personal. “Mis hijos tienen dos y tres años, y no encontraba pijamas para ellos que combinaran con mi estilo. No quería eslóganes, colores llamativos ni lentejuelas en sus pijamas, de ahí surgió la idea de la empresa”, explicó.

Su formación en diseño de interiores también marcó la estética de sus prendas. “A menudo me dicen que los estampados de nuestros pijamas parecen un precioso papel tapiz”, destacó. Su marca fabrica sus prendas con bambú como materia prima, que resulta en productos “cómodos, resistentes a los rayos UV y sostenibles”.

“En aquel entonces, pensé que empezar un negocio enfocado en vender a clientes estadounidenses mientras vivía en Australia sería un reto, pero viable”, recordó. Sin embargo, luego descubrió que no sería tan difícil, pero sí muy exigido.

La marca de Gold creció rápidamente. “Como mi negocio se autofinancia, fui minuciosa al desarrollarlo”, señaló. Si bien no tiene empleados full time, trabaja a la distancia con ocho mujeres filipinas que la “ayudan con parte del trabajo diario”.

Motette, su firma dedicada al diseño de pijamas para niñosInstagram: @shopmotette

El contacto directo con potenciales clientes a través de redes sociales fue un factor clave en el despegue de sus productos. Una de sus empleadas se ocupa de la presencia digital de la marca y gestiona su comunidad: envía mensajes en Instagram a mujeres a diario y les cuenta sobre sus productos. Esa estrategia “funcionó de maravilla”, afirmó.

A eso se sumaron otras tareas delegadas como marketing por correo electrónico, comunicación con mayoristas y campañas en redes como Instagram y TokTok.

No obstante, la diferencia horaria entre Australia y Estados Unidos se convirtió en un problema agotador. “Ahora mismo, a las 16 hs en la Costa Este de EE.UU., son las 6 hs en Sídney, así que empiezo a trabajar a las 3 de la madrugada. Es la única manera de poder coincidir más de un par de horas con clientes y mayoristas”, lamentó.

Ese esquema le permitió aprovechar la mañana para atender correos y llamadas, y destinar la tarde a cuestiones creativas. Pero también le generó un gran desgaste físico. “Para las 16 hs, suelo estar agotada y sin energías para estar con mi familia”, comentó.

Samantha siente que en Estados Unidos podrá compatibilizar su trabajo con su maternidadLinkedin; Samantha Gold

La marca logró grandes avances en pocos meses. “La respuesta de los clientes ha sido excelente y acabamos de cerrar contratos con Maisonette y Bloomingdale’s Online”, detalló.

Sin embargo, reconoció que el costo personal fue demasiado alto. “Si no tuviera hijos ni familia, este tipo de turno de noche podría funcionar. Pero no he podido estar tan presente con mis hijos como quisiera y mi salud ha empezado a resentirse”, explicó Samantha, quien contó que está “estresada todo el tiempo”.

Gold agradeció el rol de su marido para sostener la rutina familiar. “Ha tenido que lidiar con nuestros hijos durante el último año mientras yo ponía en marcha el negocio”, señaló. Según comentó, él se encargaba de llevarlos a la guardería por la mañana. Además, cuando se despertaban en mitad de la noche, él tenía que encargarse de los niños, porque ese era el horario en el que ella trabajaba.

Ante esta realidad, la pareja coincidió en que necesitaban regresar a Estados Unidos. “Es la mejor decisión para nuestra familia”, consideró.

Ambos están convencidos de que él encontrará buenas oportunidades laborales en Austin, Texas, adonde se mudarán pronto. “Aunque me encanta vivir en Sídney, seré más feliz y podré ser una mejor versión de mí misma cuando mi horario de trabajo sea más normal”, concluyó.

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