Una de las joyas arquitectónicas de Buenos Aires, el Palacio Ceci, ha resurgido de un largo período de decadencia. Ubicado en el corazón de Villa Devoto, este edificio de estilo ecléctico, inspirado en la tradición de la École des Beaux-Arts de París, fue construido entre 1913 y 1918 por el ingeniero italiano Alfredo Ceci y su empresa familiar. Con más de 30 ambientes, la residencia fue testigo de la opulencia de la época, albergando a una numerosa servidumbre y siendo epicentro de la vida social del entonces pujante barrio.
De residencia familiar a escuela especial
La historia del palacio está marcada por varias transformaciones. Tras décadas como hogar de la familia Ceci, en 1938 el inmueble se convirtió en la primera sede en Latinoamérica del Instituto Nacional de Sordomudos, función que mantuvo posteriormente como Escuela de Educación Especial N°28 «Bartolomé Ayrolo». El paso del tiempo, sumado a la falta de mantenimiento, provocó un deterioro generalizado en sus instalaciones y fachadas, lo que finalmente llevó al cierre del establecimiento educativo en 2016 por riesgos de desprendimientos.
Una restauración que respeta la esencia
La intervención, que comenzó tras el traslado de la escuela a un edificio contiguo, tuvo un doble objetivo: recuperar los elementos arquitectónicos originales y realizar las adecuaciones técnicas necesarias para su uso contemporáneo. Los trabajos incluyeron la recomposición de los desagües pluviales, la restauración de la ornamentación de fachadas, la instalación de un nuevo sistema eléctrico y de climatización central, y la incorporación de un ascensor exterior para garantizar la accesibilidad universal.
Además, se recuperó el jardín histórico y se construyó un anexo liviano para albergar oficinas y tanques de reserva. «El Palacio Ceci es parte de la historia de Devoto y de la Ciudad. Decidimos ocuparnos: recuperar este ícono arquitectónico, adaptarlo y ponerlo al servicio de los vecinos», afirmó el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, durante la supervisión de la obra finalizada.
Un legado que perdura
Declarado bien de interés arquitectónico en 2001, el Palacio Ceci es un exponente del patrimonio construido por la influyente comunidad italiana en Buenos Aires. Su valor trasciende lo edilicio, ya que forma parte del tejido social e histórico de Villa Devoto, un barrio cuyo desarrollo urbano estuvo íntimamente ligado a figuras como Antonio Devoto. Con su reapertura, un capítulo fundamental de la memoria porteña vuelve a estar disponible para la comunidad, asegurando la preservación de este testimonio único de una época.
