En las últimas audiencias, la mayoría de los imputados, incluidos varios arrepentidos, ejercieron su derecho a no responder preguntas, lo que generó objeciones de la defensa sobre el valor probatorio de sus declaraciones previas.
En el marco del juicio oral por la causa conocida como «Cuadernos de las Coimas», el desarrollo de las indagatorias ha estado marcado por el ejercicio del derecho a guardar silencio por parte de la mayoría de los imputados. Esta situación, común en instancias judiciales, adquirió un matiz particular al involucrar a varios de los denominados «arrepentidos», quienes previamente habían aportado información bajo acuerdos de colaboración.
Hasta el momento, seis de los colaboradores indagados optaron por no someterse a preguntas de las partes. Esta decisión motivó que los abogados defensores, entre ellos Carlos Beraldi, representante de la expresidenta Cristina Kirchner, cuestionaran la incorporación de sus declaraciones previas como prueba sin la posibilidad de confrontarlos. «Veamos realmente si esas imputaciones pueden sostenerse en un marco de una audiencia oral y pública», reclamó Beraldi.
Desde la fiscalía, a cargo de Fabiana León, se recordó que el Tribunal ya se había expedido sobre la validez de la incorporación de esos acuerdos. «Pueden patalear, hacer lo que quieran, pero el tribunal ya se expidió en una etapa anterior», señaló la fiscal.
El silencio no fue exclusivo de los arrepentidos. La expresidenta Cristina Kirchner, el exministro Julio De Vido y otros exfuncionarios también declinaron responder preguntas tras sus declaraciones. Hasta ahora, solo tres de los 21 imputados se mostraron abiertos a ser interrogados.
En una de las últimas audiencias, el empresario Juan Carlos de Goycochea, quien se presentó como arrepentido, declaró y ofreció una versión que difiere en algunos puntos de su testimonio inicial durante la instrucción, reduciendo el número de pagos que dijo haber realizado.
El Tribunal tiene previstas nuevas indagatorias para este martes, donde se espera la declaración de otros arrepentidos, quienes podrían o no seguir la tendencia al silencio observada en las sesiones anteriores.
