Una versión de la tradicional rosca de pascua, elaborada sin ingredientes de origen animal, gana espacio como opción para las festividades de Semana Santa.
La rosca de pascua veggie se presenta como una alternativa inclusiva y nutritiva para las festividades de abril. Según las Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA), la incorporación de frutos secos y aceites vegetales de calidad aporta ácidos grasos esenciales y vitamina E. En esta versión, se sustituyen los productos de origen animal por alternativas de origen vegetal que mantienen la estructura tradicional del bollo.
El secreto de esta receta reside en el tiempo de levado y el uso de ralladuras cítricas naturales, lo que garantiza un sabor auténtico con un perfil más liviano y digestivo. Para lograr el resultado deseado, el primer paso es conseguir la consistencia adecuada de la masa. La técnica recomendada por especialistas en cocina vegana es utilizar un «huevo de lino» (semillas de lino hidratadas en agua), que aporta la humedad y elasticidad necesarias.
El INTA destaca que el uso de harinas integrales o de alta calidad, combinado con una fermentación lenta, mejora la biodisponibilidad de los nutrientes. Al amasar con aceite de girasol y bebida vegetal tibia, se logra una red de gluten que sostendrá la forma de anillo clásica durante el horneado, resultando en una miga aireada y suave.
Un punto crítico en la preparación es la cobertura. Para una crema pastelera segura, el Ministerio de Salud sugiere utilizar almidón de maíz y bebidas vegetales (como la de coco o almendras) endulzadas con azúcar orgánica o mascabo. Al cocinar la mezcla a fuego bajo con esencia de vainilla y una pizca de cúrcuma para el color, se obtiene una crema firme. El decorado final con higos en almíbar y nueces aporta el toque tradicional y suma minerales esenciales.
Al finalizar la cocción, la seguridad en la manipulación es clave. El SENASA recomienda que los productos de panadería se enfríen sobre rejillas para evitar la condensación de humedad, que podría fomentar el desarrollo de hongos. Al no contener conservantes artificiales ni lácteos, esta rosca se mantiene fresca por 48 horas a temperatura ambiente si se guarda en una bolsa hermética. Para conservarla por más tiempo, se puede freezar por porciones; al recalentarla unos minutos en horno suave, recuperará su aroma a azahar y su textura original.
