La misión de la NASA, que alcanzó una distancia récord de la Tierra, valida tecnologías clave para la futura exploración humana del espacio profundo.
La misión Artemis II de la NASA ha completado el sobrevuelo histórico por la cara oculta de la Luna y los cuatro astronautas a bordo de la cápsula Orion han iniciado la fase final de su viaje de regreso a la Tierra. Este amerizaje, previsto en el Océano Pacífico, pondrá fin a una travesía de diez días que sirve para validar los sistemas que permitirán una presencia humana permanente en el espacio profundo.
La tripulación, integrada por Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen, viaja de regreso tras haber alcanzado una distancia máxima de 406.771 kilómetros de la Tierra, un récord absoluto para una misión tripulada. Durante la misión, los astronautas realizaron observaciones directas de la cuenca Oriental, un cráter de 930 kilómetros de diámetro, cuyos detalles aportan información valiosa sobre la formación del Sistema Solar.
«Estamos de camino a casa», declaró la astronauta Christina Koch al recuperar contacto con el control en Houston. Con el éxito de esta fase, la NASA avanza hacia su próximo objetivo: el descenso humano en el polo sur de la Luna, previsto para el año 2027.
