Raúl De María fundó la compañía en 1995 tras una crisis laboral. Con un método de micropagos inspirado en un sistema hebreo, la firma creció hasta tener 42 sucursales y presencia nacional, con fuerte radicación en Río Negro y Neuquén.
En 1995, Raúl De María, un empresario de Bahía Blanca, enfrentó un punto de inflexión cuando las empresas que representaba dejaron de importar los productos que comercializaba, quedándose sin su principal fuente de ingresos. Este momento crítico lo llevó a buscar una reconversión total.
La oportunidad surgió cuando uno de sus vendedores le mostró un novedoso sistema de comercialización basado en un «papelito» que detallaba ventas con cobro posterior por día. Aunque inicialmente le pareció «simpático, no creíble», al mes siguiente, al ver que el sistema seguía funcionando, decidió estudiarlo seriamente y ponerlo en marcha en Bahía Blanca.
El método, de origen hebreo y diseñado en tiempos de guerra, consiste en que el cliente adquiere el producto de forma inmediata y comienza a realizar micropagos diarios de lunes a sábado, estableciendo un objetivo mínimo y alcanzable. Este esquema acerca la posibilidad de compra a personas que de otra manera tal vez no accederían.
Los inicios no fueron sencillos. De María recuerda que, con solo un pequeño depósito y un camión para las entregas, su gran temor era el «descalce» financiero. Pese a haber pedido a sus vendedores que no realizaran ventas por más de dos pesos, las primeras fueron una heladera por diez pesos y un televisor por cinco. «Yo casi me infarto», relata.
El sistema, sin embargo, fue rápidamente aceptado. La empresa comenzó enfocándose en comerciantes, especialmente del rubro gastronómico, con productos como heladeras comerciales y cocinas. Luego amplió su oferta a artículos del hogar, electrónica, computación y línea blanca, expandiéndose por todo el país.
La compañía atravesó diversas crisis económicas, como el corralito y la pesificación asimétrica de 2001, la salida del cepo cambiario en 2016 y la pandemia por Covid-19. Según De María, la clave para superarlas fue siempre «sostenerle la palabra al cliente» y respetar el valor acordado de las cuotas diarias.
Treinta y un años después de su fundación, DM Group cuenta con 42 sucursales distribuidas desde Córdoba hasta Ushuaia, con una presencia significativa en las provincias de Río Negro y Neuquén. En la empresa se desempeñan 565 personas y el sistema de ventas se mantiene inalterado: pequeñas cuotas diarias fijas con entrega inmediata del producto. La morosidad se ubica en estándares habituales del sector.
Actualmente, con 74 años, Raúl De María ha delegado la conducción de la empresa en sus hijos, Lucas (48) y Marcos (44), desempeñándose como asesor externo. «Hoy soy un simple asesor externo, y ellos son los que se hacen cargo de las decisiones», afirma.
