Juan Cruz López, ingeniero industrial de Catriel, fundó Brava Ingeniería, una empresa que inició con pequeñas obras y hoy opera en yacimientos de la región, empleando a cientos de personas.
Juan Cruz López, ingeniero industrial y fundador de la empresa Brava Ingeniería, inició su camino emprendedor en 2001, a los 18 años. Nacido y criado en Catriel, en una familia vinculada a la educación, desarrolló diversos proyectos durante su adolescencia, como la venta de notebooks y la instalación de alarmas en escuelas de Río Negro.
Tras formarse como técnico electromecánico, estudió Ingeniería Industrial en Mendoza. Luego de trabajar para una empresa internacional en Argentina y México, decidió regresar a la región. Fue allí donde identificó una oportunidad: crear una pyme con un enfoque profesional dentro de la industria de obras y servicios.
Así nació Brava Ingeniería. Los comienzos fueron modestos, realizando veredas y remodelaciones para empresas petroleras. Con el tiempo, la empresa accedió a proyectos de mayor escala, dedicándose actualmente al movimiento de suelos, obras civiles y operación y mantenimiento de yacimientos, tanto en Vaca Muerta como en campos convencionales.
El crecimiento de la compañía no fue lineal. Atravesó etapas complejas, incluyendo la pérdida de contratos y la pandemia. Sin embargo, la perseverancia fue una constante. Hoy, Brava Ingeniería cuenta con más de 350 empleados directos y un grupo empresario que alcanza alrededor de 900 personas, incluyendo a Transporte Peduzzi, operando con unas 250 unidades.
Uno de los principales desafíos actuales, según López, es encontrar y retener profesionales en la zona, sumado a la creciente competencia por la llegada de empresas foráneas. No obstante, destaca que el conocimiento local y el valor agregado que ofrecen son factores muy valorados por sus clientes, y resalta el acompañamiento de las provincias de Río Negro y Neuquén para el desarrollo de las pymes locales.
Hijo de docentes, López valora el salto generacional y el impacto social de la empresa. De cara al futuro, se muestra optimista por la expansión de Vaca Muerta, aunque subraya la necesidad de una formación continua. Su mensaje para otros emprendedores es claro: «Es mucha perseverancia. Empezar de a poco, pedir asesoramiento y empujar todos los días. No es un camino fácil, pero es posible».
