La red de alojamientos administrada por la provincia de Neuquén registró ocupación plena durante Semana Santa, mostrando un impacto positivo en la actividad económica y el empleo en diversas localidades de la región.
En Manzano Amargo, el cambio no llegó de golpe. Se fue construyendo de a poco, entre obras, decisiones y una idea que hoy empieza a tomar forma: que el turismo puede ser mucho más que una actividad secundaria. A un año de la inauguración de la hostería local, ese proceso ya tiene resultados visibles. Durante el último fin de semana largo de Semana Santa 2026, el destino alcanzó ocupación plena, una señal clara de que algo empezó a moverse en el norte neuquino.
La hostería, inaugurada en marzo de 2025, no fue solo una obra más. Fue parte de una estrategia más amplia que combina infraestructura, conectividad y desarrollo local para posicionar al turismo como una alternativa económica real. El impacto de estas inversiones no se mide solo en camas ocupadas. Se ve en las calles, en los comercios y en la dinámica de los pueblos. En Manzano Amargo, la llegada de turistas generó nuevas oportunidades: familias que participan en la atención a visitantes, emprendimientos gastronómicos que crecen, productos regionales que encuentran nuevos mercados y propuestas de excursiones que antes no existían.
La hostería de Manzano Amargo no está sola. Forma parte de una red que incluye establecimientos en Las Ovejas, Huinganco, Los Miches y Varvarco, todos administrados por Neuquentur SE, dependiente del Ministerio de Turismo provincial. Esta red permite no solo ampliar la oferta de alojamiento, sino también ordenar y potenciar el desarrollo turístico en toda la región, generando un circuito que conecta destinos y distribuye el impacto económico.
Además, la provincia continúa invirtiendo en mejorar estas infraestructuras. Recientemente, se firmaron convenios para destinar fondos al equipamiento y refacción de hosterías municipales en localidades como Tricao Malal y El Cholar, reforzando el rol de estos espacios como motores del turismo local.
El desarrollo turístico también empieza a vincularse con la producción local. Un ejemplo es el caso de las truchas de Bella Vista, que ya forman parte de la oferta gastronómica de las hosterías del Alto Neuquén. Allí, en un entorno natural de alta calidad, la producción acuícola se integra con la gastronomía regional, generando una cadena de valor que queda en el territorio.
El crecimiento turístico del norte neuquino no sería posible sin otro componente clave: la conectividad. Obras como la pavimentación de la ruta provincial 43 y los accesos a Manzano Amargo mejoran la llegada de visitantes y potencian la actividad.
Detrás de cada hostería hay una idea más grande. La de construir un Neuquén que no dependa exclusivamente de la actividad hidrocarburífera. El turismo aparece como una herramienta para generar arraigo, diversificar la economía y crear oportunidades en localidades que históricamente quedaron al margen de los grandes circuitos. Las hosterías del norte neuquino empiezan a demostrar que el desarrollo también puede construirse desde lo local, con proyectos a escala humana pero con impacto real.
