Un informe del Observatorio de la Tarifa Eléctrica Argentina (OTEA) examinó los costos de la energía en distintas regiones, identificando que los valores en el norte de la Patagonia se encuentran entre los más altos del país para diversos segmentos de consumo.
Un informe realizado por investigadores del departamento de Economía de la Universidad del Sur y el CONICET analizó el costo de la tarifa de electricidad en función de los niveles y segmentos de consumo en distintas zonas del país, entre ellas, la que comprende a Neuquén y Río Negro.
El estudio, a cargo del Observatorio de la Tarifa Eléctrica Argentina (OTEA), mostró que los valores que pagan los usuarios de la región, tanto residenciales como comerciales e industriales, se posicionaron entre los más altos.
María Ibáñez Martín, directora del equipo que llevó adelante el relevamiento, explicó que el objetivo fue «analizar la política tarifaria de la energía eléctrica de Argentina, evaluando las distribuidoras y sus estructuras de costos». Comentó que, a diferencia de otros observatorios, el OTEA propuso incluir segmentos y niveles de consumo distintos en su estudio.
Para realizar el informe, se establecieron segmentos de consumo: residencial, pequeña demanda y gran demanda. A su vez, dentro de cada uno de ellos, fijaron niveles de consumo «representativos», calculados en kilovatios hora mensuales.
Uno de los gráficos elaborados por el estudio fija como hipótesis un consumo residencial mensual de 114 kWh sin impuestos. Allí, la tarifa que ofrece el Ente Provincial de Energía del Neuquén (EPEN) aparece como la más cara, con un precio de $419 el kilovatio hora mensual. La posición de EPEN se repitió en otros niveles de consumo residencial de referencia.
Algo similar ocurrió con otras dos distribuidoras de la zona, como Edersa y la cooperativa de Bariloche, que exhibieron valores por encima del promedio nacional.
Al repasar los resultados, Ibáñez Martín pidió tener en cuenta factores sensibles para la determinación de los costos. En el caso de EPEN y Edersa, que cubren casi la totalidad de la demanda eléctrica en el interior de Neuquén y Río Negro, dijo que se debe considerar la cantidad de usuarios por kilómetro cuadrado, un índice mucho menor que en zonas densamente pobladas.
A su vez, comentó que las cooperativas, por sus características, suelen tener una tarifa más elevada. Esto ocurre en Neuquén con CALF, por ejemplo, pero también en Río Negro, donde funcionan entidades de este tipo en Bariloche y Río Colorado.
Siguiendo con el estudio, el segmento conocido como «pequeña demanda», que abarca al sector comercial, de servicios y a las pymes, también ubica a la empresa neuquina de energía como la que cobra el servicio más caro. Lo mismo ocurre con el segmento industrial.
Consultada por esta situación, la especialista indicó que también pesan las «decisiones de políticas tarifaria», que en ocasiones escapan de la estructura de costos y se vinculan a otras cuestiones, como la gestión administrativa de una distribuidora o el marco regulatorio.
De todos modos, pidió cautela con las conclusiones. Sostuvo que hablar de «una tarifa más cara que otra» es relativo, especialmente en la Patagonia, donde el costo de vida es más elevado en comparación con el resto de la Argentina. Recordó que no todos los niveles y segmentos mostraron a las tarifas locales como las más elevadas.
