Investigadores presentaron al Bicharracosaurus dionidei, un saurópodo herbívoro de unos 20 metros de largo, cuyos restos fósiles aportan datos clave sobre el Jurásico Superior en la Patagonia.
El hallazgo de una nueva especie de dinosaurio en la provincia de Chubut ha puesto nuevamente el foco de la paleontología mundial en la Patagonia. Se trata del Bicharracosaurus dionidei, un dinosaurio herbívoro de cuello largo que vivió hace más de 155 millones de años. Los restos, descubiertos gracias al aviso de un poblador rural, permiten ampliar el conocimiento sobre los ecosistemas del período Jurásico.
El paleontólogo Diego Pol, integrante del equipo investigador, destacó la relevancia del descubrimiento: «Lo relevante de este hallazgo es que viene de una edad sobre la cual conocemos muy poco de cómo era la vida, la fauna y los dinosaurios. Esta es una pieza más del rompecabezas que estamos tratando de armar en esta etapa intermedia en la evolución de los dinosaurios».
El nombre de la nueva especie tiene un origen particular. Rinde homenaje a Dionide Mesa, el poblador que encontró los primeros restos y solía anunciar sus descubrimientos con la frase «¡Encontré un bicharraco!». José Luis Carballido, investigador del CONICET, explicó: «El nombre no solo es un homenaje a él, sino también a todas las personas de campo que colaboran en estos descubrimientos».
Los restos corresponden a un ejemplar adulto de entre 15 y 20 metros de largo y un peso estimado de 20 toneladas. Los científicos recuperaron partes de la columna vertebral, costillas y fragmentos de la cadera. El fósil fue encontrado en la formación Cañadón Calcáreo, en Chubut, y su antigüedad se estima entre 155 y 160 millones de años, correspondiente al Jurásico Superior.
Según el análisis, pertenece al grupo Macronaria, que incluye dinosaurios de gran tamaño. La investigadora Alexandra Reutter afirmó: «Nuestro análisis indica que Bicharracosaurus es el primer braquiosáurido del Jurásico conocido en Sudamérica». El esqueleto presenta características mixtas, combinando rasgos similares a especies africanas y norteamericanas, lo que aporta nuevos datos sobre la dispersión de estos animales.
Los restos forman parte de la colección del Museo Paleontológico Egidio Feruglio, en Trelew, donde continúan los estudios.
