Con una apuesta inicial en 1980, el emprendedor construyó un grupo de estaciones de servicio que acompañó el crecimiento de la capital rionegrina y Carmen de Patagones, destacándose por la incorporación temprana del GNC en la región.
En la historia de Viedma, el nombre de Alberto Pozzo Ardizzi se asocia al desarrollo del sector de los combustibles, una actividad que acompañó durante décadas la vida de la ciudad. Su recorrido comenzó en 1980, cuando decidió incursionar en una estación de servicio sin experiencia previa en el rubro. Desde allí construyó un camino empresarial basado en la reinversión, la expansión progresiva y la incorporación de servicios como el GNC, en una época en que era una novedad en la región.
Oriundo de Carmen de Patagones, Pozzo Ardizzi mostró desde joven inclinación por generar sus propios ingresos. Mientras estudiaba, ya trabajaba y mantenía un taller. Su ingreso al mundo empresarial se produjo a los 31 años, cuando compró una estación de servicio, un rubro que desconocía. «No conocía nada, pero empecé igual. Tenía el taller, trabajaba en Vialidad y además la estación. Hacía de todo», relató.
El crecimiento del negocio fue rápido. «En dos años empezó a andar bien», señaló. Esto lo llevó a dejar su empleo estatal para dedicarse por completo a su emprendimiento. Uno de los hitos de su trayectoria fue la incorporación del GNC en la región, cuando prácticamente no existía. «No había autos a gas, no había nada. Para probar los equipos me tuve que ir a Buenos Aires y ponérselo a mi propio auto», explicó. Esta apuesta implicó también formar recursos humanos y desarrollar un modelo de negocio que integraba venta, instalación y expendio.
Con los años, su actividad se expandió. La apertura de nuevas estaciones respondió a oportunidades de mercado y a una lectura del crecimiento urbano. «Yo veía que Viedma iba creciendo y que había oportunidades», afirmó. En la actualidad, Pozzo Ardizzi S.A. opera una red de estaciones en Viedma y Carmen de Patagones bajo distintas banderas (Puma Energy, Axion Energy y YPF Full), varias con servicio de GNC, además de un lubricentro y una unidad en El Cóndor.
Su filosofía empresarial se basó en la reinversión. «Lo que gano lo vuelvo a poner en el negocio», explicó. El crecimiento también implicó adaptarse a los cambios del sector, donde las estaciones ampliaron sus servicios más allá del combustible. «Antes era vender combustible y lubricantes. Hoy tenés kioscos, cafetería, comida… cambió todo», señaló. A pesar de las transformaciones, mantuvo una lógica comercial centrada en el cliente. «Soy un defensor a muerte del cliente», afirmó.
Su recorrido también incluyó una fuerte vinculación con instituciones de la comunidad, especialmente con el club Jorge Newbery, donde se formó como deportista y luego participó como dirigente. Al analizar la ciudad, mantiene una visión optimista. «Le tengo mucha confianza a Viedma», considerando que su condición de capital provincial, sumada al empleo público y la actividad productiva, generan una base sólida.
