El exgobernador de Neuquén presentó ‘Vaca Muerta: Tesoro y faro para la Argentina’, donde repasa la historia del yacimiento y su proyección para el país.
El exgobernador de Neuquén, Jorge Sapag, presentó su libro Vaca Muerta: Tesoro y faro para la Argentina en una jornada virtual organizada por el Mercado Electrónico de Gas (MEGSA). La obra repasa la historia de la formación shale, su conversión al no convencional y la importancia que tiene para el futuro del país.
Durante la presentación, Sapag destacó que ‘hoy sería impensable una Argentina y Neuquén sin Vaca Muerta’ y subrayó que la intención del libro es dejar un testimonio de sus vivencias y recalcar la proyección de la Cuenca Neuquina. ‘Desde Cristina hasta Milei, todos fueron uniformes en fomentar Vaca Muerta, apoyarla y respaldarla’, afirmó.
El exmandatario recordó que la historia petrolera en la región comenzó el 29 de octubre de 1918, con el descubrimiento de petróleo en Plaza Huincul. Luego, en 1998, en Estados Unidos se inició la producción no convencional con la fractura hidráulica. En 2013, la legislatura neuquina aprobó la aplicación de este método en Loma Campana, con un plazo de 35 años para YPF y Chevron.
Consultado sobre el impacto ambiental, Sapag consideró que ‘existe un falso dilema ambiental’ y abogó por un desarrollo que integre sustentabilidad económica, ambiental y social. ‘Vaca Muerta tiene que derramar hacia todos los sectores: los criollos, los mapuches, los sectores de la sociedad’, indicó.
En cuanto al rol del Estado, sostuvo que ‘no basta con la libertad de mercado, no basta con frenar la inflación’ y alertó que ‘las ideologías le hacen mucho daño a un país’. También resaltó la ‘hermandad histórica’ con Río Negro para el crecimiento de Vaca Muerta.
Finalmente, advirtió sobre los desafíos futuros, como la llegada de nueva población en busca de empleo. ‘No es posible que se piense que Vaca Muerta vaya a resolver los problemas de desocupación de la República’, señaló, y pidió poner en marcha todas las potencialidades del país para evitar una ‘maldición de los recursos’.
