En la antesala del Día Internacional de Lucha contra el Maltrato Infantil, datos oficiales revelan que casi un tercio de las víctimas de violencia doméstica son menores. La problemática afecta a hogares de toda la provincia, desde Neuquén hasta Viedma.
En ciudades como Neuquén, General Roca, Cipolletti o Viedma, la violencia contra niñas, niños y adolescentes es una problemática que no distingue tamaño de comunidad ni nivel socioeconómico. Está presente en barrios céntricos y periféricos, en hogares visibles y también en aquellos donde todo parece estar en orden.
A pocos días del 25 de abril, Día Internacional de Lucha contra el Maltrato Infantil, especialistas advierten que no solo se trata de agresiones físicas o abusos, sino también de dinámicas familiares que generan daño emocional sostenido. Según cifras de la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema, en el último trimestre de 2025 casi un tercio de las personas afectadas por violencia doméstica fueron menores de edad. La edad promedio de esos niños es de apenas 9 años.
Más de un tercio de los casos involucra relaciones entre padres e hijos, lo que indica que el conflicto ocurre dentro del hogar. En ese contexto, muchos niños dejan de ver a uno de sus padres no por decisión propia, sino porque el vínculo es interrumpido o impedido tras una separación. Especialistas en derecho de familia señalan que los menores quedan en medio de disputas adultas que los exceden.
La legislación argentina reconoce el derecho de los niños a mantener relación con ambos progenitores, pero en la práctica ese principio se ve debilitado por demoras en las respuestas judiciales y la subestimación del problema. En la Patagonia, las distancias geográficas agravan la situación, ya que la falta de cercanía física puede consolidar ausencias definitivas.
Desde la Asociación de Padres que Luchan por sus Hijos (APALUHI) trabajan acompañando a familias para revertir estas situaciones, tanto desde lo jurídico como desde el acompañamiento emocional. La organización destaca que el maltrato infantil no siempre es un golpe: a veces es la indiferencia, la manipulación o la ruptura de vínculos esenciales.
Este 25 de abril se presenta como una oportunidad para visibilizar una realidad que incomoda, pero que necesita ser abordada. Cuidar la infancia también implica garantizar que ningún niño sea privado de sus afectos.
