El biodrama sobre la crianza de un niño con autismo se proyectará este lunes en el Auditorio del Museo Nacional de Bellas Artes. La actriz Valentina Bassi y la exconcejala Mercedes Lamarca impulsan la iniciativa.
Un viaje en avión de Neuquén a Buenos Aires representa, para muchas personas, un trámite de rutina. Para Mercedes y su hijo Juan Cruz, ese trayecto fue un “pequeño triunfo” que la desbordó de emoción. Ella guarda un tesoro similar: el día que su hijo Lisandro se largó a andar en bicicleta sin rueditas a los tres años. Ambos niños tienen autismo.
Estos logros cotidianos son el motor de quienes maternan y paternan a niños con discapacidades. De ese valor agregado nació el biodrama “Presente continuo”, dirigido por Ulises Rosell, que retrata el traspaso de la niñez a la adolescencia de Lisandro, su hijo junto a la actriz Valentina Bassi.
La película se convirtió en un símbolo de lucha frente a los recortes en el área de Discapacidad por parte del Gobierno nacional, y llevó un abrazo a las familias que atraviesan la misma situación. La exconcejala y referente de la Fundación La Ciudad, Mercedes Lamarca, sintió que era necesario traer esa mirada a Neuquén.
“Hay una potencia sanadora en compartir lo que nos pasa, porque en discapacidad, lo que para otros es normal, para nosotros es una fiesta que merece ser contada”, reflexionó. Así, contactó a Bassi y gestionó la proyección en el Auditorio del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), con el aval de la Municipalidad y la jefa de Gabinete, María “Tana” Pasqualini.
Valentina Bassi aceptó la invitación encantada. “Nos gusta que la película gire. Somos nosotros dos quienes la llevamos adelante sin estructuras comerciales. Que las provincias y los municipios se inquieten por llevarla es lo que permite que el mensaje se expanda”, señaló.
Para la actriz, llegar a la capital neuquina representa la oportunidad de generar un espacio de reflexión. “Los debates que abre la película son oxígeno, un poco de aire para estos momentos tan difíciles. La obra es muy amorosa y luminosa. Te lleva para otro lado y te muestra que tener un hijo diferente te permite una vida distinta, que también está buenísima”, destacó.
Lamarca compartió esta mirada sobre maternar a un niño con autismo. “Muchas veces transitamos estas crianzas en soledad o sintiendo que el mundo no está preparado para nuestros hijos. Traer esta película es una forma de decirnos que no estamos solas, que nuestras luchas son reales y que también hay mucha luz en este camino”, enfatizó.
El título del biodrama encierra una filosofía de vida. Mientras el mundo neurotípico se angustia por el futuro, Lisandro habita un tiempo sin esas cargas. Bassi explicó que acompañar a Lisandro es sumergirse en un andar distinto, donde los avances se miden en microtriunfos y la conexión se da a través de lenguajes propios.
Esa comunicación alternativa encontró un canal inesperado: el arte. Bassi recordó que su hijo sintonizó con un cuadro de Caravaggio durante tres años. “Nos comunicábamos a través de ese cuadro. Cantábamos al lado de la imagen, le pusimos brillantina en el pelo; hicimos de todo para entrar en su mundo. Esas son las cosas de una crianza diferente que me maravillan de amor”, relató.
La filmación del biodrama fue artesanal. Lisandro estaba acostumbrado a ver a su padre con una cámara, así que “ni se enteraba” de que grababan una película. El día del estreno, se sentó en primera fila y permaneció en silencio. “Se mataba de risa, decía los textos, los repetía. Creo que ahí entendió el trabajo de su papá y le encantó que lo miren”, contó Bassi.
La película se estrenó en junio de 2025 con funciones en el MALBA, el Cine Arte Cacodelphia y el BAFICI. Bassi la lleva a cada lugar al que la invitan: ya se proyectó en Córdoba, Rosario, Santa Rosa, Tucumán y Salta. Ahora llega a Neuquén. Mercedes Lamarca aún no la vio; quiere esperar a la función en el MNBA. Con solo ver el tráiler ya se le llenan los ojos de lágrimas.
