Mariela Furlan, vecina de Bariloche, relata su experiencia con la fibromialgia, una enfermedad crónica e invisible que afecta a miles de personas en la provincia y el país.
Mariela Furlan tiene 55 años, vive en Bariloche y en 1999 fue diagnosticada con fibromialgia, una enfermedad crónica del sistema nervioso central que causa dolor musculoesquelético generalizado, fatiga extrema, trastornos del sueño y problemas cognitivos. «Es una enfermedad invisible y como uno se ve bien, es difícil de entender. Pero si te hicieran una radiografía del cuerpo, por dentro está roto», expresó.
En su caso, el diagnóstico llegó rápidamente, pero reconoció que muchos pacientes deambulan durante años por consultorios médicos buscando respuestas. «Yo empecé con un entumecimiento en las manos. No las podía mover bien por las mañanas. No podía ni levantar la persiana. Pensé en algo reumático o en artrosis. La doctora me hizo análisis de sangre, pero se descartó reuma, artritis y artrosis», recordó.
La fibromialgia no tiene una causa conocida, pero implica una mayor sensibilidad al dolor. «Te duele desde el pelo hasta los pies. Tiene que ver con lo neurológico. Nuestro cerebro procesa distinta la información del dolor, como si estuviera en alarma constante. Un roce que a cualquier persona no le hace nada, a nosotros nos duele. O el frío, o la humedad», advirtió.
Otros síntomas incluyen insomnio, ansiedad, depresión y fatiga crónica. «Estás cansada todo el tiempo porque el sueño no es reparador. Y al no dormir bien, ya te levantas cansado. Todas las tareas cuestan. Te provoca fibroniebla, un estado de confusión. Pensás algo que querés decir y no sale. O no te acordás las cosas», manifestó.
Mariela armó un grupo de pacientes hace diez años en Bariloche para brindar información, contención y visibilizar la enfermedad. Reconoció que en el último tiempo se detectan más casos en niños y adolescentes. «No se sabe mucho de las causas, pero se dispara con un trauma, un shock o una situación de estrés», dijo.
El diagnóstico se realiza mediante la palpación de puntos gatillo, ya que no existe un análisis clínico específico. Tampoco tiene un tratamiento curativo; los médicos suelen indicar ansiolíticos, antidepresivos y analgésicos. Mariela señaló que el foco está en la medicina natural, como el uso de cannabis, adaptógenos, plantas y una dieta antiinflamatoria.
Desde 1994, la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó a la fibromialgia como enfermedad, pero Argentina no la reconoce dentro de su Programa Médico Obligatorio (PMO). Los pacientes piden al Estado que reconozca la patología, capacite a los profesionales de la salud y cubra los costos del tratamiento. «Necesitamos una ley que nos ampare. Seguimos luchando para que se apruebe la ley. De esta forma, las obras sociales deberían cubrir la medicación, los análisis. Es tener un respaldo en salud», agregó.
Con el grupo, realizan viajes terapéuticos a Las Grutas porque «el mar y el sol nos hace muy bien». «‘Con fibromialgia también se puede’ es nuestro lema», afirmó. Fibromialgia Bariloche cumple 10 años y realizará un encuentro por el Día Internacional de la Fibromialgia este martes, de 11 a 19, en el gimnasio Pedro Estremador, en Beschedt 275.
