Son pocos los Estados que utilizan esta técnica para la extracción de hidrocarburos a escala comercial. Argentina forma parte de este selecto grupo desde la década pasada, con el auge en Vaca Muerta.
Son pocos los países que practican el fracking para la extracción de hidrocarburos a escala comercial, con Argentina formando parte de este selecto grupo: se pueden mencionar a modo de ejemplo naciones con un gran peso en la industria energética global, como Estados Unidos, Canadá, China, o recientemente Arabia Saudita. Aunque no son las únicas en implementarlo, en el resto del mundo se emplea en menor medida, o aún se encuentra en fase de evaluación técnica.
El fracking —o fracturación hidráulica—, tal como se conoce actualmente, existe hace casi tres décadas. El método ya se conocía en Estados Unidos desde los años 40, pero fue en 1998 cuando el empresario norteamericano George Mitchell logró reducir drásticamente los costos de producción de la técnica, lo que impulsó su uso comercial y marcó un antes y un después para la industria del petróleo y el gas.
Se trata de un método utilizado para extraer los hidrocarburos que se encuentran incrustados en las rocas profundas. Consiste en la perforación —primero verticalmente y luego horizontalmente— mediante la inyección de agua, arena y químicos a muy alta presión para romper la roca y liberar los hidrocarburos atrapados dentro de ella.
Cabe mencionar que esta técnica también es denominada como «no convencional», por lo que al petróleo y gas extraídos de esta forma también se los llama no convencionales. Eso lo diferencia del «convencional», que es la manera tradicional de producción, que implica perforaciones verticales estándar.
El método alrededor del mundo
Cuando se habla de países que emplean el fracking, el referente indiscutido es Estados Unidos, ya que es el lugar donde nació esta técnica. Tan importante resulta para su industria, que su desarrollo a fines del siglo XX suele ser denominado como la «revolución shale»: esto se refleja en las últimas décadas, donde la potencia pasó de ser la mayor importadora de hidrocarburos a ser la mayor productora a nivel global.
Cuencas como Permian Basin, Bakken y Eagle Ford —por mencionar las más relevantes— son claves para la economía estadounidense. Sin embargo, en la producción no convencional de petróleo en EE. UU. se puede ver un leve declive, lo que despierta ciertas alarmas a largo plazo para el futuro del sector.
En cambio, Vaca Muerta en Argentina aún tiene mucho desarrollo por delante, y es la punta de lanza del país para posicionarse en los próximos años como exportador de hidrocarburos. El auge de la actividad en nuestro país comenzó en la década pasada: en 2013 se avaló la aplicación del fracking en la formación tras darle un plazo de 35 años a YPF y Chevron para su operación.
Desde entonces, la actividad no paró de crecer, llegando al punto que en noviembre de 2025 se rompió la marca de los 859.500 barriles por día en todo el territorio nacional, superando los registros históricos de 1998. Que el récord anterior coincida con el año de inicio para la comercialización del fracking en Estados Unidos, pareciera un indicador para el cambio de época que atraviesa el sector en Argentina.
Otro de los países que usan el fracking para la producción de hidrocarburos es Canadá, cuya extracción comenzó en 2005 en la formación Montney. Posteriormente el método se extendió a otras regiones de su territorio, y cuenta hoy con al menos 11 grandes formaciones de gas shale y tight gas, siendo Estados Unidos su principal comprador.
China presenta el crecimiento más rápido en esta técnica, siendo su principal apuesta la cuenca de Sichuan, aunque la mira está más puesta en garantizar su seguridad energética al reducir su enorme dependencia de las importaciones. A pesar de ser uno de los mayores productores de hidrocarburos no convencionales, la actividad es menos rentable que en otros países, debido a las complejas condiciones geológicas y los altos costos de extracción.
Un caso que cabe mencionar es el de Arabia Saudita, el mayor exportador de crudo en todo el mundo. La mayor parte de su producción es convencional, pero en los últimos años comenzó a intensificar la inversión en el fracking. Así es como se extraen los recursos de la cuenca de Jafurah, bajo la operación de la petrolera estatal Aramco, en busca de diversificar sus métodos de producción.
