Ubicado en la provincia de Entre Ríos, el puente ferroviario conocido como “Puente Jenga” fue reconstruido con durmientes de quebracho tras un descarrilamiento en 1977. La estructura provisional resistió más de 20 años y hoy es un punto de interés turístico.
En la provincia de Entre Ríos, cerca de Colonia Hocker y a pocos kilómetros de la antigua estación de Estación Líbig, se encuentra el puente ferroviario conocido como “Puente Jenga”. Su nombre proviene de la estructura armada con cientos de durmientes de quebracho cruzados, que recuerda al juego de mesa Jenga.
El puente fue construido originalmente en 1915 como parte del ramal ferroviario Concordia–Concepción del Uruguay. El 14 de julio de 1977, un tren de carga con más de 40 vagones que viajaba desde Posadas hacia Federico La Cruz descarriló en ese punto. La locomotora y siete vagones atravesaron el puente, pero un vagón descarriló y provocó el colapso parcial de la estructura metálica. Los vagones cayeron al arroyo junto con toneladas de madera, arroz, hierro y mercadería.
Tras el accidente, más de cien trabajadores ferroviarios iniciaron la reconstrucción. Los ingenieros diseñaron una estructura provisoria utilizando durmientes de quebracho de tres metros de largo. Se construyeron pilastras con alrededor de 600 durmientes cada una en las estructuras dobles y 300 en una pilastra más pequeña. A ocho metros de altura, los rieles fueron colocados abrazando la estructura para darle estabilidad, con bases de hormigón sosteniendo el peso.
La reparación, prevista como temporal, se completó en 46 días. El puente fue habilitado nuevamente el 1 de septiembre de 1977 y continuó soportando el paso de trenes durante más de dos décadas. La última formación del ferrocarril mesopotámico pasó por allí en 1998.
Actualmente, el “Puente Jenga” es una curiosidad histórica y turística para quienes exploran la región. El lugar conserva los rieles y la estructura original, rodeada de árboles y óxido.
