Un ejemplar de lechuza de campanario fue rescatado y rehabilitado mediante una técnica de injerto de plumas en el Refugio de Aluminé. El animal había sufrido fracturas en una pata y once plumas tras el ataque de un perro.
Una lechuza de campanario volvió a volar en Neuquén luego de un procedimiento de injerto de plumas. Una vecina encontró al animal con una pata rota y once plumas fracturadas en una canilera municipal, tras el ataque de un perro. Estuvo casi un año bajo el cuidado de Luis «Titi» Riciuto en el Refugio de Aluminé.
El referente del refugio, también presidente de Artesanías Neuquinas, señaló que trabajaron con la Asociación Civil Ñacurutú y su presidenta, la veterinaria Bárbara Bartolomé. Primero se reparó la pata del animal. Luego, ante la falta de muda natural de las plumas rotas después de siete meses, se optó por el injerto.
La cirugía se realizó en Junín de los Andes a principios de mayo bajo anestesia inhalatoria. Según explicó Riciuto, a cada pluma rota se le colocó un escarbadientes con pegamento libre de tóxicos y se injertó una pluma nueva de la misma especie, respetando el orden y la ubicación exacta en el ala. Al día siguiente de la intervención, la lechuza ya volaba dentro de la jaula de vuelo.
Actualmente, el Refugio de Aluminé aloja cuatro aves silvestres en recuperación: un águila juvenil que recibió un disparo de aire comprimido, dos tucúquere atropellados que fueron operados con clavos de titanio y un esparvero araucano que chocó contra un ventanal. Riciuto afirmó que todas las lesiones tienen causas vinculadas a la actividad humana, como atropellamientos, disparos, envenenamientos y perros sueltos.
El referente también destacó la red de colaboración que incluye a la vecina Karina Mariñanco, la Asociación Civil Ñacurutú, la veterinaria Samantha Croatto, el equipo de Fauna de la Provincia del Neuquén y el Ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales.
