Los arquitectos Emanuel Rocha Aravena y Rodolfo García Nuñez desarrollan viviendas con adobe, lana de oveja y madera al oeste de Chubut. Llevan 15 casas construidas y cinco en proyecto, con un costo de entre 1.000 y 1.200 dólares por metro cuadrado.
Al oeste de la Patagonia, entre lagos y picos nevados, los arquitectos Emanuel Rocha Aravena (39) y Rodolfo García Nuñez (38) construyen casas con materiales del sur: madera, tierra, piedra, arcilla, paja, arena volcánica y lana de oveja como aislante natural. La técnica que utilizan, denominada adobe enquinchado, combina una estructura de madera rellena de adobes con un envolvente de lana de oveja para optimizar la aislación térmica.
Emanuel se crió en Trevelin. Su padre egresó de la Escuela Politécnica como electromecánico y su madre fue auxiliar docente. Emanuel cursó la secundaria en esa misma escuela, donde se graduó como técnico en construcciones. Luego estudió arquitectura en la Universidad de Buenos Aires (UBA), de la que egresó en 2013. Posteriormente realizó una diplomatura en Arquitectura Sustentable y Bioclimática en la Universidad de Mendoza. Desde hace diez años es docente en la Escuela Politécnica.
Rodolfo nació en Chile y se formó en la Universidad del Bío Bío de Concepción. En Argentina cursó una diplomatura en la Universidad Tecnológica de Paraná. Trabaja desde hace 16 años en bioconstrucción y 15 en estufería de inercia térmica. Hace más de una década que reside en Lago Puelo.
El primer contacto entre ambos fue en un taller de estufería. Luego trabajaron juntos en la reconstrucción tras los incendios en Las Golondrinas. Integran la Red nacional Pro Tierra y la Red de bioconstrucción de la Comarca Andina (Bioca). Diseñan los proyectos en conjunto y cada uno los ejecuta en su zona: Emanuel en Trevelin y Rodolfo en Lago Puelo, separados por 189 kilómetros.
Según informaron, no existe un perfil único entre los habitantes de las casas que construyen. Pueden ser residentes de la zona o personas que migran desde grandes ciudades, tendencia que se aceleró después de la pandemia. Las viviendas están habitadas por parejas jóvenes, familias, madres solteras, personas de mediana edad o jubilados. Señalaron que los une una conciencia ambiental, que se expresa en la alimentación, el manejo de desechos y la elección de materiales.
El costo mínimo de construcción es de aproximadamente 1.000 dólares por metro cuadrado, que puede alcanzar los 1.200 dólares en un nivel estándar. Estos valores varían según las terminaciones.
Los arquitectos indicaron que la bioarquitectura regional depende del factor humano: constructores y artesanos locales como el estuquero, el tejuelero y el adobero. La técnica del adobe enquinchado fue desarrollada por ellos para resolver los desafíos bioclimáticos del sur: una estructura de madera rellena de adobes aporta masa térmica, mientras que la lana de oveja garantiza el aislamiento.
El diseño de cada vivienda parte del entorno. Según explicaron, el clima determina las características técnicas y la orientación de los espacios. Trabajan con envolventes térmicas óptimas en techos y paredes. Afirmaron que una casa mal aislada duplica sus costos y emite más gases de efecto invernadero, mientras que una con aislación óptima genera ahorro económico y reduce la contaminación.
Para obtener más información, pueden consultar las cuentas de Instagram @tica.bioarquitectura y @cuchara_y_barro.
