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La deuda, el virus y el segundo semestre


Los aumentos salariales no solo quedaron congelados, sino que, a juzgar por la serie de números que se conocen, podrían pasar al archivo.


El año político, desde siempre, se divide en dos: primer y segundo semestre. Es así porque lo define la economía. En los últimos 180 días se depositan las expectativas de recuperación. Ningún político arranca el calendario diciendo que todo irá de mal en peor. Basta con repasar la negociación salarial del gobierno neuquino con los estatales: se esperaban sumas fijas pero finalmente fue todo a pedir de los gremios, con actualizaciones trimestrales por inflación. Claro que nadie esperaba una pandemia.

Como aquella cuenta que hizo el gabinete de Omar Gutiérrez, con los ministros Guillermo Pons y Vanina Merlo a la cabeza, donde borraron con el codo los números de crisis enviados a la prensa días antes, todo hacía suponer que alguna variable económica le iba a sonreír a la provincia en la segunda mitad del año y así cubrir aumentos salariales a una masa que de arranque superaba los 8.000 millones de pesos.

Si bien, cuando se hizo la negociación, allá en febrero, había quedado atrás el relato de los “brotes verdes” y la promesa del segundo semestre que nunca llegó, hubo algo, que nunca se supo, que proyectaba para esta época del año una especie primavera financiera anticipada, un superávit emocional y económico.

Ni Gutiérrez ni nadie podía suponer los efectos desbastadores inmediatos que tiene la pandemia del coronavirus. Seguramente eso borró de plano aquel cálculo, bajo la manga, que hacía al gabinete para pensar en un final de 2020 con cuentas equilibradas. Hoy la realidad es todo lo opuesto: solo en el primer semestre la provincia resignó un cuarto de la recaudación, pese al apuntalamiento de Nación.

Los aumentos salariales no solo quedaron congelados, sino que, a juzgar por la serie de números que se conocen, podrían pasar al archivo.


La propuesta, que para lo que queda del año busca liberar el pago de 30 millones de dólares, se presentará esta semana, según fuentes del Gobierno.


Alcanza con mirar una sola de las variables más alentadoras que tiene para exponer el gobierno. En julio se exportó el 40% de la producción de petróleo. Lo positivo fue que Vaca Muerta tuvo destino para los stocks que acumulaba desde abril y que el precio internacional parece estabilizarse en 45 dólares. En total fueron 1,8 millones de barriles. Traducido a regalías serían unos 600 millones de pesos, cifra que representa poco más del 0,5% solo de la masa salarial provincial.

Sin embargo, el apalancamiento podría llegar por la aprobación del nuevo plan de incentivos para el gas, que proyecta horizontes de precio para cuatro años.

Ayer se conoció la habilitación de Nación para el turismo interno en la provincia. Tras el decreto del jefe Gabinete, Santiago Cafiero, desde el Ejecutivo aclararon que se trata de una segunda etapa para las regiones sin casos. Si bien es una buena noticia, se sabe que no tendrá impacto para un sector que proyecta pérdidas por 12.000 millones de pesos solo este año.

En cuanto a la situación sanitaria que parece, a través de los números, estabilizada, ayer sumó una nueva preocupación: la comarca de Cutral Co y Plaza Huincul fue declarada con circulación comunitaria del virus. Esto no solo condiciona las flexibilizaciones al comercio, sino que presiona al sistema de Salud.

Finalmente, la última esperanza a la que aplica Gutiérrez para el segundo semestre es la renegociación de la deuda. El acuerdo de Nación con los bonistas allanó el camino para la reestructuración de unos 900 millones de dólares que acumula provincia. La propuesta, que para este año busca liberar el pago de 30 millones de dólares, se presentará esta semana, según fuentes del Gobierno.

El corrimiento de los vencimientos en dólares ya lo hizo con los pasivos en pesos, es la clave que permitirá destrabar el plan de inversión pública con el que Gutiérrez busca inyectar algo de oxígeno a un segundo semestre en terapia intensiva. Pero, en paralelo a la ingeniería financiera, el Gobierno trabaja un tema propio de las ciencias blandas: creen que una de las claves estará en la “confianza” del consumidor. Al final, el segundo semestre sigue siendo un cofre de expectativas. El tiempo dirá si esta vez tiene razones fundadas.


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