sábado, 14 febrero, 2026

De quién se trata? Jugaba en el mejor club de América, pero perdió todo en el corralito

Fue campeón de la Libertadores y la Intercontinental, aunque perdió sus ahorros por el corralito y se marchó a Perú. 

La época dorada de Boca marcó un antes y después en el fútbol sudamericano, conquistado múltiples títulos nacionales e internacionales y plantándose de igual a igual ante grandes clubes europeos. Aquel plantel, comandado por Carlos Bianchi, contaba con grandes figuras entre sus filas, entre las que se destacan Martín Palermo, Juan Román Riquelme y José Pereda Maruyama, entre tantos otros.

La historia de Pereda Maruyama es bastante particular. El mediocampista peruano brilló en Boca entre 1998 y 2001, ganando la Copa Libertadores y la Intercontinental ante el Real Madrid. Pero tras sufrir pérdidas económicas por el corralito regresó a Perú, jugó en Universitario y Cienciano y luego trabajó en divisiones menores hasta quedarse sin empleo en 2020.

José Pereda Maruyama y su paso por el fútbol

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«El Chino» Pereda jugó entre 1998 y 2001 en Boca.

El «Chino» Pereda dio sus primeros pasos en Alianza Lima, donde rápidamente se destacó por su capacidad para manejar el mediocampo, su visión de juego y su versatilidad para adaptarse a distintas posiciones. Su rendimiento lo llevó a continuar su carrera en Deportivo Municipal, club en el que se consolidó como pieza esencial en el fútbol peruano.

En 1998 dio el salto más importante de su carrera al arribar a Boca, donde jugó hasta 2001, convirtiéndose en un jugador clave del mediocampo en un período dorado del club. Allí ganó dos Copas Libertadores y la Intercontinental frente al Real Madrid, títulos que marcaron su carrera, a pesar de no haber convertido goles en sus 72 partidos.

Tras su etapa en Argentina, regresó a Perú y continuó su trayectoria en Universitario de Deportes, aunque decidió colgar los botines en Cienciano, cerrando así una carrera que fue de menor a mayor y dejando una gran huella tanto en el fútbol argentino como peruano.

Su vida después del retiro

Durante su paso por el Club de La Ribera, Pereda vivió el corralito de 2001, que afectó gravemente sus finanzas: perdió gran parte de sus ahorros debido a las restricciones bancarias y la devaluación del peso, lo que lo obligó a regresar a Perú.

Después de su retiro, se dedicó a trabajar en el fútbol juvenil como coordinador de divisiones menores, aunque la pandemia del Covid-19 lo dejó sin empleo en 2020. Esto lo llevó a buscar nuevas oportunidades para sostener a su familia y asegurar la educación de sus hijos.

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