Tras el ataque en una escuela de Santa Fe, autoridades educativas rionegrinas detallan los programas y enfoques institucionales para abordar el acoso y la violencia en las aulas.
Tras el reciente episodio de violencia con arma de fuego en una escuela de San Cristóbal, provincia de Santa Fe, donde un adolescente causó la muerte de un compañero e hirió a otros dos, el debate sobre la prevención del acoso y la violencia escolar se reinstaló en la agenda pública.
En Río Negro, la directora general de Educación, Marcela Strahl, evaluó que el caso santafesino «está vinculado al entorno social, al contexto actual que atraviesa la educación». Aclaró que, en la provincia, el abordaje se piensa desde lo institucional y no desde un enfoque individual.
«Se trabaja fuertemente en el abordaje de la convivencia escolar y cómo acompañar a nuestros estudiantes», aseguró Strahl al ser consultada sobre las estrategias provinciales. Consideró que la convivencia escolar es «una dimensión prioritaria» dentro del sistema educativo, pero una «responsabilidad compartida» entre escuelas, docentes, directivos, estudiantes y el Estado.
La funcionaria detalló que anualmente se trabajan acuerdos de convivencia en las escuelas, se aprovechan fechas del calendario escolar y se realizan jornadas institucionales para la planificación docente. Además, mencionó la realización de asambleas áulicas en primaria y, desde este año, en escuelas técnicas, para debatir problemas y buscar soluciones colectivas.
«Hablamos también del fortalecimiento de los centros de estudiantes y de la participación juvenil. Además, hay otras instancias como el trabajo con las familias y la comunidad y el programa ‘Te cuido, nos cuidamos’ para fortalecer las redes de cuidado», señaló. Agregó que ante situaciones conflictivas se puede solicitar intervención y acompañamiento de los equipos técnicos, conformados por psicólogos, psicopedagogos y asistentes sociales, que apoyan a las supervisiones escolares.
Los datos de la evaluación Aprender 2024 indican que el 32,6% de los estudiantes secundarios de Río Negro señalaron haber sido víctimas de algún tipo de agresión en la escuela. En base a estas cifras, el legislador Juan Martín recordó que presentó un proyecto para incluir la Educación Emocional en la currícula escolar. «Esto apunta a mejorar la convivencia en las aulas, a aprender a gestionar los conflictos y las diferencias», explicó.
Por su parte, Arístides Álvarez, presidente de la organización civil «Si nos reímos, nos reímos todos», expresó su preocupación por la repetición de hechos violentos. «Hechos de violencia como el de San Cristóbal se van a ir sucediendo cada vez más porque estamos enfermos como sociedad», afirmó. El referente, que brinda charlas sobre prevención, enfatizó en la necesidad de intervenir inmediatamente ante cualquier situación de acoso o maltrato y señaló que la violencia se aprende también de los comportamientos adultos y del discurso público.
