Los municipios de Cipolletti y General Roca abordan de manera diferente la actividad de quienes limpian vidrios en la vía pública. Mientras Cipolletti aplica una ordenanza restrictiva, en Roca se debate un proyecto para regular y registrar el trabajo.
La actividad de quienes limpian vidrios de vehículos en la vía pública, comúnmente conocidos como «lavacoches» o «trapitos», genera diferentes enfoques regulatorios en el Alto Valle de Río Negro. En Cipolletti, una ordenanza aprobada a fines del año pasado restringe esta práctica, mientras que en General Roca se presentó un proyecto para ordenarla mediante un registro municipal.
El intendente de Cipolletti, Rodrigo Buteler, afirmó que, tras casi tres meses de vigencia de la normativa, las denuncias por situaciones de acoso, maltrato o consumo en la vía pública asociadas a esta actividad disminuyeron notablemente. La municipalidad diferencia entre «lavacoches» y «trapitos», prohibiendo específicamente a quienes piden dinero en los semáforos. La fiscalización se realiza con inspectores municipales, quienes pueden imponer infracciones y solicitar el auxilio de la fuerza pública en caso de resistencia.
Por otro lado, en General Roca, la concejal Belén Bavastri (Juntos Somos Río Negro) presentó un proyecto que busca «darle orden» a la actividad. La iniciativa no apunta a erradicarla, sino a regularla mediante la creación de un Registro Municipal obligatorio con renovación anual. Los trabajadores inscritos recibirían una credencial identificatoria y se establecería un límite de hasta dos personas por cuadra, asignadas por el municipio.
El proyecto roquense también fija obligaciones de conducta, como respetar a vecinos y conductores, no obstaculizar el tránsito y no ejercer presión para el cobro. Las sanciones previstas van desde advertencias hasta la baja definitiva del registro, contemplando la posibilidad de reemplazar multas económicas por trabajo comunitario o capacitaciones, en consideración a situaciones de vulnerabilidad.
