Con la mediación de países como Pakistán, las potencias buscan reanudar las negociaciones nucleares mientras persiste el bloqueo en una de las principales rutas petroleras del mundo.
La tensión en Medio Oriente se mantiene, con Pakistán, Turquía y Omán impulsando la reconstrucción de un canal de negociación entre Estados Unidos e Irán. Pese al doble bloqueo que las fuerzas de ambos países protagonizan en el estratégico estrecho de Ormuz, ya se observarían algunos avances en las conversaciones indirectas.
El presidente estadounidense, Donald Trump, exige que Irán desmantele su proyecto nuclear, una postura rechazada de manera permanente por el líder religioso Mojtaba Khamenei. Estas profundas diferencias habrían llevado al fracaso de una negociación previa convocada por Pakistán.
El bloqueo en Ormuz genera impacto económico y político para ambas naciones. Mientras la administración estadounidense enfrenta cuestionamientos internos por el aumento del precio de los combustibles, el régimen iraní vería afectada su débil economía por la pérdida de un modelo de financiación.
En este contexto, Estados Unidos e Irán retomaron un diálogo indirecto para definir una nueva ronda de negociaciones, que podría tener como sede Islamabad o la embajada de Omán en Ginebra, Suiza. Sin embargo, antes de una reunión formal, Washington y Teherán deben acordar una hoja de ruta que evite un nuevo fracaso diplomático.
El principal punto de desacuerdo radica en los plazos para el enriquecimiento de uranio. Estados Unidos exige postergarlo hasta 2046, mientras que Irán propone hacerlo en 2031. Esta diferencia retrasa la decisión política de convocar a una nueva negociación.
Fuentes cercanas a las conversaciones indicaron que, si se logra un acuerdo previo sobre la hoja de ruta, la actual tregua de dos semanas podría extenderse hasta fines de mayo. Además, adelantaron que, de concretarse la reapertura del diálogo, este podría materializarse el próximo 18 de abril.
