La firma analiza opciones que van desde exploraciones independientes hasta asociaciones en proyectos como El Pachón, en San Juan, impulsada por las reformas del Gobierno nacional.
La minera chilena Antofagasta Plc evalúa diversas alternativas para regresar a la Argentina, que incluyen desde iniciar exploraciones independientes hasta asociarse en proyectos preexistentes. Dentro de la segunda opción figura el yacimiento de cobre y molibdeno El Pachón, en San Juan, actualmente bajo el control de Glencore.
El interés de la firma está impulsado por las reformas políticas del Gobierno nacional orientadas a incentivar la llegada de inversiones al sector. Por el momento, esta posibilidad se encuentra en una fase inicial y sin objetivos definidos, según afirmó su CEO, Iván Arriagada, en diálogo con Bloomberg.
Un factor determinante en el análisis de la compañía es la cercanía geográfica entre los yacimientos de ambos países. En ese sentido, los proyectos en suelo argentino podrían beneficiarse de la infraestructura logística chilena, que incluye puertos, suministro de agua y redes de transporte. Arriagada comentó que desde la empresa ven «oportunidades sinérgicas», y que esos proyectos podrían requerir de una plataforma de servicios que se podría proporcionar desde Chile.
Antofagasta ya tuvo participación en El Pachón, pero abandonó el proyecto en la década de los 90. Actualmente, Glencore estima que la puesta en marcha de la iniciativa requeriría una inversión superior a los 9.500 millones de dólares, y ya presentó su solicitud para adherirse al Régimen de Incentivo para las Grandes Inversiones (RIGI).
La empresa, controlada por la familia Luksic, tiene su sede en Chile, donde cuenta con una mayor experiencia operativa, infraestructura desarrollada y un marco normativo consolidado, razones por las cuales priorizó sus actividades en territorio trasandino durante los últimos años.
En paralelo a sus planes en la región, Antofagasta busca avanzar en la producción de cobre en Estados Unidos, donde aguarda a que el Senado anule la prohibición minera en un área silvestre de Minnesota. En tanto, Arriagada se mostró abierto a formar asociaciones en Norteamérica para compartir infraestructura y gestionar los desafíos complejos del desarrollo minero actual.
