La reducción de las tasas de interés impulsó un repunte en las consultas sobre créditos hipotecarios en la región. Sin embargo, el acceso real aún depende de la evolución de los salarios y de los estrictos requisitos bancarios.
La baja de las tasas de interés que tomó fuerza en abril comenzó a traccionar un mercado hipotecario que venía estancado. Tras el recorte en el costo del financiamiento, las consultas en los bancos se aceleraron rápidamente en las últimas semanas, aunque la reactivación real todavía depende de un factor clave: que los salarios logren alcanzar el valor de las nuevas cuotas.
Según detalla un informe de Ámbito, el eje de esta reactivación es que muchas líneas volvieron a ubicarse en tasas de un solo dígito. Entre las ofertas más competitivas del mercado nacional aparece el Banco Nación, con una tasa del 6% más UVA para clientes, seguido por el ICBC, que ofrece un 6,9% para quienes acreditan haberes. El listado de tasas vigentes también incluye al Banco Ciudad (7,5%), BBVA (entre 7,5% y 10,9%), Credicoop (8%), Macro (8,5%), Santander (9,5%) y Banco Patagonia (9,7%).
En el ámbito regional, el Banco Provincia del Neuquén (BPN) se destaca con una propuesta de fuerte impacto local. A través de su línea «Tu Casa Propia», la entidad ofrece una tasa del 3,5% (UVA) para la adquisición de primera vivienda de clientes con cuenta sueldo, posicionándose como una de las más bajas del país. Además, para montos de hasta $150 millones, el banco neuquino mantiene una tasa del 8,5%, buscando facilitar el acceso en un mercado como el de Neuquén y el Alto Valle, donde el valor de las propiedades es elevado.
A pesar del renovado interés y el aumento de las simulaciones de cuotas, el acceso real al crédito todavía encuentra barreras importantes. El factor más decisivo sigue siendo el nivel de ingresos exigido: para un préstamo de u$s100.000 (financiando el 80% de la propiedad), la cuota inicial ronda hoy entre los $750.000 y $1.000.000. Esto requiere ingresos familiares mensuales cercanos a los $4 millones, una cifra que deja afuera a una porción amplia de los asalariados tras la caída del salario real en el primer trimestre.
Además del ingreso mínimo, los bancos mantienen criterios estrictos para aprobar las carpetas. Se exige empleo formal comprobable, antigüedad laboral mínima y un buen historial crediticio. Aunque el Banco Nación decidió flexibilizar parte de su «scoring» para ampliar el universo de tomadores, las entidades mantienen una postura prudente y priorizan perfiles con alta capacidad de repago ante un mercado que, aunque más dinámico, todavía opera con cautela.
