Dos sobrevivientes del centro clandestino de detención ‘La Escuelita’ declararon ante el tribunal, aportando detalles que coinciden con testimonios anteriores y fortalecen la evidencia de la fiscalía.
En una nueva audiencia del juicio por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar en Neuquén, la fiscalía sumó pruebas a partir de los testimonios de David Lugones y Raúl Radonich, ambos sobrevivientes del centro clandestino de detención conocido como “La Escuelita”.
Lugones relató haber estado cautivo en ese lugar hasta el 29 de diciembre de 1976, junto a una mujer que lloraba y preguntaba por el paradero de su amiga. Su testimonio presentó similitudes con los de Matilde Segura y María Ester Sepúlveda, quienes ya habían declarado en el proceso. Por su parte, Radonich describió la vida comunitaria y la persecución que sufrieron los jóvenes en Neuquén durante aquellos años.
Ambos testigos vincularon a Juan Colobig, una de las víctimas del caso, con actividades juveniles en la iglesia católica y con el peronismo tras el regreso de la democracia. La fiscalía solicitó que se explayaran sobre las detenciones, las torturas y el contexto social de la época.
Lugones explicó cómo los jóvenes eran detenidos luego de participar en catequesis por portar la Biblia latinoamericana, y destacó el rol de contención del obispado en las parroquias. También mencionó el secuestro de Colobig en junio de 1978 desde la sede del Banco Provincia de Neuquén.
“Cuando se está al filo de la vida o la muerte, al lado de los genocidas, el terror se mete en la cabeza. Hay quienes pueden hablar de eso a los meses o a los años, otros no. Por eso cuando el Colo no quiso hablar, entendí”, expresó Lugones.
Radonich, al finalizar su declaración, afirmó: “La memoria siempre es un espacio en disputa. Me retiro confiado en que la sentencia sea reparadora, basada en la templanza y la sensibilidad, para que se haga Memoria, Verdad y Justicia”.
La audiencia contó con la presencia de una treintena de estudiantes de quinto año de una secundaria de Roca (SRN1), acompañados por sus docentes del taller de comunicación. La comunicadora social Sol Busso explicó que los jóvenes trabajaron durante el año con la cobertura del Terrorismo de Estado en la región y decidieron asistir al juicio como parte de un trabajo práctico. “Tenían muchas ganas de registrar, de hablar con gente que lo había vivido, y un gran interés en los testimonios”, indicó.
En jornadas anteriores, también asistieron estudiantes de otras instituciones educativas de Neuquén capital.
