El indicador financiero cayó a 498 unidades, su valor más bajo en meses, impulsado por la mejora en la calificación crediticia y un contexto internacional favorable.
El mercado financiero argentino inició la semana con una señal de fuerte optimismo. Este lunes, el riesgo país perforó la barrera de los 500 puntos básicos, ubicándose en 498 unidades. Este número no solo rompe la resistencia psicológica de los 500, sino que se posiciona como uno de los registros más bajos de la actual gestión, solo comparable con el piso de 484 puntos tocado brevemente en enero. La caída de 12 unidades en el arranque de la jornada refleja la recuperación de los bonos soberanos. Según los analistas, para encontrar una narrativa crediticia similar hay que remontarse a junio de 2018.
El principal motor de esta mejora fue el reciente ascenso de la calificación por parte de Fitch Ratings, que subió la nota de la deuda soberana de «CCC+» a «B-«. La agencia destacó: «Marca el inicio de una narrativa crediticia diferente», explicaron desde GMA Capital, resaltando que Argentina recuperó una calificación que no tenía desde hace seis años. A esto se suma un mejor clima para los mercados emergentes ante la expectativa de que el conflicto en Medio Oriente comience a ceder.
La euforia también impactó en la Bolsa porteña. El índice S&P Merval subió un 1,20%, alcanzando los 2.802.847,24 puntos, según los paneles de Rava Bursátil. En la plaza local sobresalieron las acciones de bancos y energéticas.
A pesar del buen momento de los bonos y la compresión del riesgo país, el Gobierno mantiene una postura firme respecto al mercado internacional. Durante un evento organizado por Moody’s en Buenos Aires, el secretario de Política Económica, José Luis Daza, aclaró que el Tesoro no tiene urgencia por emitir nueva deuda externa. «Cerramos el programa financiero para el 2026 sin tener que pagar las tasas muy altas que nos pide el mercado», afirmó el funcionario. Daza subrayó que la prioridad oficial es no comprometer la dinámica fiscal a mediano plazo, por lo que seguirán priorizando el financiamiento en moneda extranjera a través de organismos internacionales y el mercado local.
