En General Roca, la División Rural y Montada despliega tareas de prevención, búsqueda y acompañamiento social en una amplia zona de la provincia, combinando tradición ecuestre con tecnología moderna.
En el predio de la División Rural y Montada de General Roca, autoridades de la Unidad Regional Segunda realizan diariamente un trabajo conjunto con la unidad especial y los equinos del lugar.
Los agentes explicaron las tareas de prevención, rastreo y búsqueda que desarrollan en una jurisdicción que abarca desde El Cuy hasta Casa de Piedra y desde Allen hasta Puente Cero. Destacaron la incorporación de tecnología como drones con cámaras térmicas y el constante adiestramiento de los caballos para responder en operativos rurales, urbanos y eventos masivos.
El jefe regional, inspector Eliseo González, y el oficial principal Nicolás Chauquepan, a cargo de la Policía Montada de la ciudad, detallaron cómo se forma el vínculo entre los caballos y los sargentos. “Fuera de la profesión policial, es un amor que se tiene con el animal y se crea un vínculo muy estrecho. Uno sabe el estado de ánimo del otro”, explicó Chauquepan.
Las autoridades remarcaron que el lazo no se da solo de manera individual, sino también con todo el grupo de trabajo. El entrenamiento de los caballos, alrededor de 15, comienza desde el amanse y continúa progresivamente hasta su incorporación al grupo. Los equinos son preparados para adaptarse a distintos entornos, desde zonas rurales hasta espacios urbanos con gran concentración de personas.
La unidad montada cuenta con un veterinario que se capacita específicamente para el seguimiento sanitario de los caballos, incluyendo vacunación, limpieza y controles diarios. Muchos equinos fueron incorporados a través de donaciones o mediante trabajos articulados con la Secretaría de Ganadería y organismos provinciales.
Entre los efectivos se encuentran el sargento primero Matías Valenzuela con su caballo Karim; el sargento Elías Francisco con Milonga; Marcelo Araneda con Cirilo; el sargento Sebastián Gutiérrez con Apolo; Luis con Charango; y el sargento Facundo Paillao con Napoleón. Cada uno destacó la personalidad única de su compañero equino y la importancia del vínculo para el trabajo diario.
Además de los operativos, la unidad realiza acompañamiento social en zonas rurales, recorriendo puestos y campos alejados, manteniendo contacto con puesteros y familias. “Ellos saben quién está en cada lugar, cómo acceder y muchas veces llevan mensajes o mercadería”, explicaron. Estos recorridos resultan claves durante búsquedas de personas, ya que cuentan con un relevamiento detallado de caminos, puestos y habitantes de la zona.
