La empresa Grondplek, fundada por Mateo Salvatto, importó desde Dinamarca un equipo capaz de levantar la estructura de una casa de 120 m² en dos días. La tecnología ya se aplica en el país con el respaldo del grupo Techint.
La startup Grondplek, cofundada por el emprendedor Mateo Salvatto junto a tres socios, importó a la Argentina la primera impresora 3D de hormigón de la región. El equipo, fabricado por la empresa danesa Cobod, mide 11 metros de ancho, 11 metros de largo y 7 metros de altura.
Según informó la compañía al diario La Nación, el sistema permite construir la obra gris de una vivienda de 120 metros cuadrados en 48 horas. La máquina utiliza hormigón convencional combinado con un 2% de aditivos locales (plastificantes y acelerantes) que se ajustan según el clima. Una planta mezcladora compacta bombea la mezcla a través de una manguera hacia el cabezal impresor, que deposita el material capa por capa.
Salvatto señaló que «las terminaciones, la operación y la supervisión de la máquina necesita al humano». Luego de la impresión, los trabajadores realizan las terminaciones, instalaciones y detalles finales.
Entre las ventajas del sistema, la empresa indicó una reducción de hasta el 30% en el costo de mercado de una propiedad, desperdicio cero de material y viviendas con doble pared con cámara de aire, lo que las hace antisísmicas y térmicamente eficientes. La tecnología también permite crear formas orgánicas, curvas y contracurvas que optimizan el espacio.
El proyecto, iniciado en 2021, encontró en 2025 un impulso al asociarse con el grupo Techint. A la fecha, Grondplek cuenta con más de 500 metros cuadrados de hormigón impreso y más de 1.400 piezas producidas, con una reducción comprobada del 35% del tiempo en la etapa de obra gris.
La máquina puede trasladarse y nivelarse sobre el terreno para operar en proyectos de ingeniería civil o campamentos mineros. El modelo actual está limitado a construcciones de hasta tres plantas.
