Un informe del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas proyecta que la formación no convencional requerirá entre 30.000 y 43.000 trabajadores directos para 2030. Especialistas señalan la falta de formación y experiencia como principal desafío.
Vaca Muerta representa actualmente casi 7 de cada 10 barriles de petróleo producidos en Argentina. Sin embargo, el crecimiento sostenido de la formación no convencional enfrenta un desafío crítico: la necesidad de mano de obra capacitada y con experiencia.
Así lo afirmó Carlos Stegmann, Key Account Manager de la división Oil & Gas de la consultora Adecco Argentina, durante un encuentro virtual en el que explicó el panorama laboral del sector energético. Según el informe «Cadena de valor para el desarrollo de Vaca Muerta: análisis y proyección de los insumos y servicios requeridos», realizado por el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), se estima que para 2030 el sector necesitará entre 30.000 y 43.000 trabajadores directos para mantener el nivel de producción actual.
Stegmann señaló que la mayor parte de las inversiones de las grandes compañías petroleras en Vaca Muerta están vinculadas a la mano de obra, que se presenta como uno de los cuellos de botella del país. «Obviamente no es el único, pero es algo a lo que hay que estar muy atento», declaró.
El especialista indicó que el problema no es solo la cantidad de personal, sino la falta de formación y experiencia en el rubro. «Neuquén en la actualidad se suele pensar como una meca, y la realidad es que en muchos de los casos a la cantidad de gente que va llegando le faltan competencias para calzar en la industria», sostuvo.
Entre los desafíos adicionales mencionó la falta de infraestructura (rutas, transporte, capacidad), las limitaciones en la operación, la necesidad de inversión económica sostenida y las leyes para fomentar el empleo local. También explicó que cuando una compañía contrata a una empresa de servicios, puede requerir un equipo de entre 40 y 60 personas, lo que a veces lleva a tomar mano de obra sin experiencia y requiere una inversión alta en permisos y capacitación.
Stegmann agregó que existe una «canibalización» de talento: al no haber suficientes profesionales formados, estos pasan de una empresa a otra ante mejores ofertas laborales. En cuanto a los salarios, afirmó que están ligados al alto poder sindical del rubro, al elevado costo de vida en la Patagonia y al tipo de trabajo.
En los últimos años, según la consultora, se produjo una «revolución tecnológica» en la industria, enfocada en eficiencia operativa, reducción de costos y sostenibilidad. «Hace casi 3 años atrás, el perfil IT dentro de la industria de oil and gas era inexistente», aseguró Stegmann. El uso de inteligencia artificial y el monitoreo en tiempo real de pozos y producción impulsaron la demanda de perfiles tecnológicos.
Respecto a la mano de obra extranjera, señaló que hace una década era más visible. «Durante estos últimos 15 años, ha pasado que en un momento la argentina era muy barata y hoy es muy cara», indicó. Actualmente, los salarios en Argentina son más caros en dólares en comparación con Estados Unidos, lo que desalienta la contratación de extranjeros.
El especialista destacó el interés local por formarse en la industria, ejemplificado en el Instituto de Formación Técnica Vaca Muerta. Sin embargo, advirtió: «Hoy hay mucha gente disponible, pero no hay mucha gente con capacidad. Ahí es donde está el talón de todo este problema, lo más crítico es que no haces un ingeniero en seis meses. Los proyectos en la industria son muchas veces para ayer».
