El oficialismo evalúa modificar el proyecto de reforma electoral para convertir las primarias en un sistema optativo, ante la resistencia de aliados en la Cámara Alta.
La Casa Rosada impulsa una reforma política que enfrenta obstáculos en el Senado. La iniciativa inicial de eliminar las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) encontró resistencia en los bloques aliados del PRO y un sector de la UCR.
Ante esta situación, el oficialismo evalúa una propuesta intermedia: convertir las PASO en un sistema optativo. Según fuentes oficiales, las primarias dejarían de ser obligatorias para toda la ciudadanía y se aplicarían únicamente para los frentes electorales que necesiten dirimir internas en sus candidaturas.
La mesa política que integran la secretaria general Karina Milei, el asesor Santiago Caputo y el ministro del Interior Diego Santilli participó de las reuniones de coordinación. Karina Milei defendió la derogación total bajo el argumento de eliminar un gasto estatal que consideró innecesario. Patricia Bullrich, jefa de la bancada oficialista en la Cámara Alta, alertó que forzar la postura dura ponía en riesgo la totalidad del texto normativo. Diego Santilli inició una ronda de consultas con mandatarios provinciales.
La posibilidad de flexibilizar el proyecto genera ruidos internos en sectores de La Libertad Avanza. Quienes rechazan las primarias optativas señalan dos problemas: el costo fiscal, al mantener una estructura logística que el Estado debe financiar, y el riesgo de infiltración de votantes, donde electores de partidos sin internas podrían votar en la interna de adversarios para influir en la selección del candidato.
Paralelamente, el oficialismo en el Senado prepara una sesión para esta semana. Patricia Bullrich buscará avanzar en temas como el esquema de pago de deuda con holdouts, la inviolabilidad de la propiedad privada y pliegos judiciales para cubrir vacantes en tribunales federales.
