Unos 180 jóvenes llegan este martes a la ciudad. El sector informó que el número de visitantes se mantiene respecto a años anteriores, aunque con cambios en la composición de los grupos. Un 15% de los egresados proviene del extranjero.
A partir de este martes y hasta el 16 de enero, Bariloche recibirá a grupos de estudiantes de turismo estudiantil. La ciudad espera alrededor de 140 mil jóvenes durante la temporada, cifra similar a la de los últimos dos años.
Roberto Bruzzone, referente del turismo joven en Bariloche, declaró: «Mantener el número de pasajeros es una excelente noticia teniendo en cuenta la situación general. Esto se da gracias al trabajo que hacen las operadoras que financian los viajes a 24 cuotas para traer a los chicos y a las campañas de Emprotur con el acompañamiento de la Asociación de Turismo Estudiantil».
Los operadores señalaron dos factores que afectan al sector: la competencia de Brasil como destino para egresados y la situación económica. Bruzzone afirmó: «Años atrás, viajaban todos los chicos de una división; hoy ya no. Por eso, mantener el número de los egresados que vienen a Bariloche es un trabajo inmenso: hoy ya se está vendiendo el año próximo. Por suerte, hoy los números están algo más tranquilos con la inflación».
El paquete turístico para esta temporada tiene un costo de 1,4 millón de pesos. Para el año próximo, el valor alcanza 1,8 millón de pesos. Bruzzone indicó: «Los precios se acomodaron un poco: los que vinieron el año pasado habían pagado 700 mil pesos. La posibilidad de viajar se da por la financiación. De esta forma, las familias pueden pagar cuotas de alrededor de 150 mil pesos por mes».
Los 140 mil pasajeros generan, según un estudio del sector, 1,1 millón de noches cama y 5.500 puestos directos de trabajo en Bariloche. Bruzzone recalcó: «En este caso, los chicos vienen a la ciudad, haya o no haya nieve. El público está asegurado».
Del total de egresados, un 15% corresponde a extranjeros, principalmente de Chile, Uruguay, Paraguay, Brasil y, por primera vez, Bolivia. Bruzzone aseguró: «Al extranjero no le resulta barato porque el destino se encareció en dólar, pero los operadores dan financiación lo que facilita acceder al viaje».
El perfil del turismo joven ha cambiado: los paseos en micro fueron reemplazados por excursiones como rafting, tirolesa, four tracks y recorridos en bicicleta. Además, muchos optan por viajar en avión en lugar de ómnibus de larga distancia.
El circuito nocturno incluye cinco discotecas: By Pass, Cerebro, Grisú, Rocket y Genux. Bruzzone mencionó: «Grisú nació en 1969 para la gente de Bariloche y fue creciendo. Hoy nos visita mucha gente que, de regreso a Bariloche, pide entrar a la discoteca ya que la conocieron por primera vez, hace 40 años. Hoy vuelven casados, quizás con hijos».
En los últimos años, algunas agencias ofrecen la posibilidad de repetir el viaje de egresados para adultos, con un programa que recrea el espíritu original con «una estética retro premium». Javier Pascual, organizador de la propuesta Old School, explicó: «Un viaje de egresados nunca se va del todo. Queda guardado en recuerdos y amistades. No buscamos que sea igual, pero sí resignificarlo y volver a ese momento».
El escritor Santiago Speranza presentó en Bariloche su libro “Egresados”, organizado por la empresa Alliance. Speranza dijo: «El viaje de egresados, a los 17, es un momento muy lindo. Me puse a pensar cómo es que nadie haya escrito nada de este momento tan icónico. Es una semana que se vive con mucha intensidad, incluso el momento previo y posterior». Consideró que se trata de una etapa bisagra: «Se termina el colegio. El viaje es una liberación de todo, lejos de los padres, y te empezás a plantear qué viene después. Es un gran viaje de celebración, de los compañeros, de la vida, de tu segunda casa como es el colegio donde pasás tanto tiempo».
