El regreso de Daniel Osvaldo: la puesta a punto en el último día del año antes de firmar para BanfieldDeportes 

El regreso de Daniel Osvaldo: la puesta a punto en el último día del año antes de firmar para Banfield


La puesta a punto de Osvaldo; el delantero volverá a la actividad después de más de tres años y medio de retiro

Despojado de los anillos, las pulseras y las cadenas, sin gorro ni lentes aunque sí con las argollas en los lóbulos de sus orejas,
Daniel Osvaldo muestra una apariencia que sorprende. Ya no se trata del líder de la banda Barrio Viejo, sino de un futbolista que quiere volver a ser. Montado en ese desafío, estuvo el último día del año entrenándose casi tres horas en el Parque Municipal de Lomas de Zamora, tal como sucedió en las jornadas anteriores.

El estado físico que exhibe es un buen motivo para que se ilusionen en
Banfield, el club en que
se reinsertará en el fútbol profesional. Su figura en nada se emparenta con el prejuicio que se pude tener sobre alguien que en los últimos tres años transitó escenarios y noches entre humo de cigarrillos. Si los cuerpos tienen memoria, el del ex delantero de la selección italiana parece no haberse olvidado de nada. Incluso es posible que sume un par de kilos más cuando termine de recuperar masa muscular. Está claro que se trata de un aspecto que deberá adecuar a otros no menos importantes, después del largo tiempo sin jugar. La apuesta es alta.

Comenzó el trabajo con un short de la selección argentina y una musculosa de la Fiorentina, donde jugó entre 2007 y 2009, poco después de las 10. Luego de los movimientos iniciales con pelota como calentamiento, se instaló en la pista de atletismo. En el cuidado óvalo azul del polideportivo municipal, las pautas las marcaba el preparador físico Federico Patiño y junto a Osvaldo obedecían Nicolás Linares, quien será su compañero en el Taladro, y Diego Jáuregui, otro preparador físico. Al costado, aguardaba su hijo Morrison, que se entretenía con el celular, la pelota y tratando de correr junto a su padre.

El circuito diagramado incluía ejercicios de reacción, coordinación, fortalecimiento de la zona media y pasadas. “Me tengo que cuidar de no desgarrarme”, se rió ante la voz motivadora que le pedía más con la promesa de una noche de “vitel toné libre”. Necesitó deshacerse de la musculosa empapada y fue hasta un bolso negro del que sacó una toalla para secarse y una remera blanca para seguir adelante. Todavía quedaban por recorrer varios metros sobre la pista. Un rombo de pase de un recepción puso a la pelota otra vez como protagonista.

Solo después de más de dos horas de trajín se cambió las zapatillas por los botines. En el fútbol-tenis que siguió conectó con precisión y elasticidad tres chilenas, la última gritada como un gol. Asistido por Patiño, el estiramiento marcó el final del día. La prolongada exigencia es la base para lo que se viene, que será nada menos que la pretemporada con el sabido rigor que impone el el PF Gustavo Otero. Su figura hace pensar que llegará bien preparado a ese momento.

Al terminar el entrenamiento y camino a los vestuarios, se disculpó con gentileza, pero sin dejar pasar una frase que evidencia su desconfianza con los periodistas. Poco antes de las 14 se fue del Parque de Lomas.

El 13 de mayo de 2016 jugó su último partido, apenas 5 minutos en el empate entre Boca y Nacional por la Copa Libertadores. Lo que siguió en el vestuario encendió el desgano que terminó con su carrera. Cuando el 26 de enero Banfield reciba a Patronato habrán pasado 1353 días de aquella noche en Montevideo.

Está previsto que este jueves firme su contrato con Banfield, que será por un año, y el viernes comience la pretemporada. Ya estuvo en contacto con Julio Falcioni; se juntó con el entrenador en una reunión informal que incluyó una foto viralizada en medios y redes sociales. Sin acordes de guitarra ni letras de canciones y otra vez con botines y pantalones cortos, a los 33 años Daniel Osvaldo, el hombre que nunca pasa desapercibido, prepara su regreso al fútbol.

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